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Quería morir, 
no quería aferrarme a la vida. 
Cada migaja que caía a mi boca 
era mi propio veneno. 
Cada gota de agua que caía a mi boca 
hacía mi dolor más inmenso. 
Cada dosis que inyectaban por mis venas 
aceleraba la función de mi cuerpo. 
No sabía qué hacer. 
¿Era el tiempo 
o yo me estaba perdiendo?
Solo quería morir, 
no quería aferrarme a la vida. 

LO QUE DUELE TAMBIEN SANA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora