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Últimamente no me he sentido muy bien, 
cargo con un peso enorme y ya no sé si descifrar 
si el agotamiento que siento es físico o mental. 

No puedo evitar sobrepensar, 
y odio ser un poco sentimental.
No opines de mi comportamiento, 
no sabes la mierda que llevo dentro. 
No tengo ni la menor idea de cuánto tiempo 
llevo estancada en el mismo lugar, en el mismo rincón. 

Tengo atorado un bloqueo emocional, 
nada sale como quiero 
y ya hasta olvidé cómo llorar. 
Y mientras el mundo gira a mi alrededor, 
yo me quedo aquí atrapada en esta pausa silenciosa 
donde ni el llanto se asoma 
y la esperanza parece un recuerdo 
que apenas puedo tocar. 

Y aunque me ahogo en el silencio, 
nadie me ayuda, ni siquiera yo. 
Olvidé cómo era consolarme. 

Y me di cuenta de lo mucho que anhelo con pasión. 
Cuando vuelvo a contar la misma historia, 
hago que todo suene peor. 
No puedo evitar sentir, 
y sé que soy mala sanando. 

Pero no quiero que me mires con lástima, 
solo quiero que veas el esfuerzo detrás de mis heridas, 
los días donde me abrazo sin saber cómo. 
Las noches donde el silencio, 
pesan más que los recuerdos. 

No espero que me salves, 
pero tampoco quiero que ignores que sigo cayendo. 
Porque aunque mi sonrisa aparezca, 
solo es el disfraz de alguien 
que está aprendiendo a respirar con el dolor. 

Y si algún día me ves rota, 
mírame con verdad, no con pena. 
Porque incluso así sigo siendo yo, 
y aunque rota, sigo siendo real. 

Pero por favor, 
no me mires con compasión.

LO QUE DUELE TAMBIEN SANA.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora