ELYSH
¿Los Regentes se toman vacaciones? Esa era una pregunta que llevaba un par de décadas rondando por su cabeza y, por desgracia, la única referencia de Regente que Elysh tenía a su alcance nunca se tomaba vacaciones. Se perdía por una o dos semanas en una orgía infernal, sí, pero esta cuestión era un tema delicado que requería tiempo para desarrollar en conversación.
Tiempo del que no disponía.
Con honestidad, Elysh llevaba alrededor de una semana sin dormir correctamente. Una hazaña insana y sorprendente que solo podía recordar de su tiempo como General durante la Guerra Sacra con el reino Infernal, hace más de dos mil años. No obstante, el trabajo seguía acumulándose sobre su escritorio, en especial en la última década con los constantes brotes de virus y pandemias que azotaban el mundo mortal.
Ser el único capacitado para servir como Juez en el Edén, reino Celestial y en Purgatorium, podía ser tanto una bendición como una maldición, dependiendo de la perspectiva.
En lo personal, Elysh se inclinaba a creer que era más una injusticia, porque luego de la nefasta guerra de la cual él mismo fue partícipe, la cantidad de puestos de alto rango disponibles en ambas Cortes resultaba alarmante.
Aunque la idea de reclutar mano de obra de castas menos nobles para cubrir los puntos débiles en ambos tribunales a su cargo siempre estuvo presente en su mente y la de sus consejeros, la caída en picada de la tasa de natalidad en el reino Celestial mantenía sus números en tres desgarradoras cifras. Inclusive, desde antes de que él asumiera su posición.
Lo más preocupante de esta situación era que el 99% de esos números eran ángeles de bajo rango y sin Denominación, lo que resaltaba con mayor énfasis la gravedad de las consecuencias posguerra, las cuales amenazaban con afectar el Balance mundial que se les había encomendado mantener.
Esto era algo que aún pesaba en su alma, en muchas maneras, pues de allí radicaba el exceso de papeleo en su mesa cada mañana.
Elysh dejó escapar un suspiro, sintiendo que una ola de agotamiento tanto físico como mental lo golpeaba de repente. Por supuesto, la decisión de asumir esta parte de la responsabilidad en pro de la Justicia que aclamaba su alma fue suya en su totalidad y no sería justo renunciar ahora, escapando con alguna excusa semejante a "el trabajo resultó ser demasiado para mí".
No lo era, se aseguró. Su labor de hoy en día en comparación con todo lo que hizo en el pasado era demasiado sencilla. Y, aun así...
Él realmente necesitaba vacaciones.
Quizás debería tomarse una semana lejos de la Corte Celestial y hacer un viaje con sus hijos. Bien sabía que el pequeño Virianel llevaba un buen tiempo insistiéndole en programar unos días en familia.
Elysh suspiró una vez más, inclinándose hacia atrás para descansar sus hombros en el alto espaldar de su asiento y observar las gráficas con números que, por ahora carecían de sentido, en la pantalla de su ordenador de escritorio. Parpadeó un par de veces, intentando alejar la niebla de sus ojos, pero fue inútil. Su cabeza palpitaba y la pesadez de sus párpados le hacía casi imposible mantenerse despierto.
Observó al otro lado del escritorio. Su segundo secretario se hallaba sentado junto a dos pilas de papeles que demandaban ser revisados mientras tomaba apuntes y recopilaba toda la información pertinente que les pudiera servir para completar su trabajo. Compadecía al pobre hombre, mucho más antiguo que él, el cual se había visto obligado a dejar de lado todo lo que amaba para encerrarse en una oficina entre papeles y cuentas. Sin embargo, ¿quién no hizo sacrificios durante y después de la guerra?
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Desire - Conectados: Sentinel Project I
Paranormal«Quiero tocar...». Elyshariel de Justicia llegó al club esa noche con la falsa impresión de que era un lugar distinto, engañado por su bienintencionada familia, la cual insistía en que necesitaba relajarse. La escena de exceso y libertinaje ante él...