—Feyreth, ¿tienes un momento ahora mismo? —preguntó su hermano Vizarel, «Vize», como era más comúnmente conocido, llamando su atención.
Fey, que había estado puliendo sus dagas después de su último trabajo, levantó la cabeza y lo observó con interés.
—Por supuesto, ¿qué puedo hacer por ti, Nué? —respondió, usando el término en el lenguaje divino para hermano mayor que a Vize tanto le molestaba que usara en público. No sonaba "formal" o alguna tontería similar para la que Fey no tenía tiempo ni paciencia.
Como ya sospechaba que haría, Vize rodó sus ojos y suspiró, llevándose una mano a su sien y sobando el área, como si la familiaridad de Fey delante de los otros demonios presentes le hubiera causado jaqueca, aunque él estaba seguro de que la causa probable a su dolor de cabeza era algo muy diferente.
Su Nué trabajaba demasiado, pero con la jodida falta de personal en todas las áreas del Infierno, no había mucho que se pudiera hacer al respecto, al menos el Círculo de Lujuria la tenía más fácil que los otros en ese sentido.
Le vio tomarse un instante para recordar qué había ido a hacer allí originalmente y Fey usó la oportunidad para estudiar a su Nué un momento.
Su hermano era el primer hijo de su Shue —padre Sire—, Agrahmel, el príncipe Regente del Círculo de Lujuria. Vize era alto, de porte atlético y tonificado, sus orbes eran violeta intenso, herencia que todos los descendientes de Agrahmel poseían en común hasta ahora. Además, también había heredado el cabello rubio claro de su Shue y lo llevaba hasta el mentón con unas ligeras ondas en las puntas que era lo más "delicado" de su aspecto.
Lo cuál era problemático para él al ser un Vesta.
Su pobre hermano mayor la tenía difícil consiguiendo Sires dispuestos a pasar una noche con él.
Ridículo, en opinión de Fey.
Que la mayoría de los Vestas femeninos o masculinos fueran de estatura baja, facciones más delicadas y con temperamentos más "agradables" que sus contrapartes Sires, era solo eso, algo común, más no una norma escrita en piedra. Solo había que fijarse en Fey para ver otra discrepancia; si bien él era un Vesta típico en cuando a aspecto físico se refería, su personalidad...
Sonrió.
Su personalidad no encajaba en el molde de lo que se suponía que la sociedad demoníaca esperaba de los Vestas y menos de un Desideratha Luxuriae descendiente de Lujuria Original.
Desde joven, Fey había amado las armas —las dagas y espadas cortas en particular—, y estaba seguro de que debía haber otros Vestas que como él también compartieran esa particular afinidad a los objetos bélicos.
Fey había nacido Guerrero para consternación de sus padres, y ahora, cinco siglos después, tenía su propio equipo de asesinos bajo su comando y al servicio del mismísimo Lucifer, quién como otro Vesta Guerrero, había apoyado sin restricciones la ambición de su Dashye, termino de cariño para los ahijados en el lenguaje divino.
—¿Vas a decirme algo o vas a quedarte parado allí el resto de la tarde con cara de idiota, Nué? —musitó, su voz rezumando diversión.
Vize bufó mientras tomaba asiento frente a su escritorio, lanzando una carpeta sobre el mismo.
—Pequeño dolor en mi costado, eso es lo que eres. ¿Quién más le habla a su hermano mil cuatrocientos años mayor en semejante tono? —se quejó con falso ultraje.
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Desire - Conectados: Sentinel Project I
Paranormal«Quiero tocar...». Elyshariel de Justicia llegó al club esa noche con la falsa impresión de que era un lugar distinto, engañado por su bienintencionada familia, la cual insistía en que necesitaba relajarse. La escena de exceso y libertinaje ante él...