28. Cambios.

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Mamá había conocido a Lando, en estas extrañas circunstancias había podido entablar una conversación con él y por primera vez en su vida, no fue rara.

Muy extraño en ella.

Me hacía sentir insegura la opinión que ella pudiera tener de él, porque por primera vez después de mucho, Lando realmente me gustaba.

Y esperaba que él quisiera algo tan serio como lo que yo quería con él.

Creo que era tiempo de dar el paso, pasó que había estado evitando dar hace mucho tiempo con cualquier otro hombre que no fuera Charles.

Que patética era.

En otros temas, dado a la situación de mi madre había decidido retornar a Mónaco para poder ayudarla y cuidar de ella, por lo que, mi vida tenía que cambiar rotundamente nuevamente.

¿Estaba preocupada, ansiosa, estresada y con muchas ganas de llorar? Sí, a todas las anteriores.

Tener que renunciar a este trabajo tóxico era un alivio, pero pensar que me quedaría cesante por un tiempo era jodidamente irritante, pero si quería ser positiva, quería creer que tenía todas las capacidades para conseguir un trabajo rápido y que me permitiera mantenerme lejos del techo de mi mamá, porque si bien la amo, vivir con ella podía ser mi mayor infierno.

Me negaba ver a hombres desnudos pasear por la casa.

— ¿De dónde sacas tantas cosas? — pregunta Arthur arrugando su nariz al ver mis cosas acumuladas en diferentes lados y un montón de cajas. — ¿No te sale mejor vender todo?

— Puede ser, esto saldrá un montón. — susurro acomplejada llevando mi mano a mi frente estresada. — Es que me ha costado conseguir esto y si, puede que sea un caos.

— Como sea, solo guardemos todo y ... — Arthur no alcanza a terminar de hablar cuando el timbre suena provocando que ambos nos miremos extrañados. — ¿Invitaste a alguien?

— No.

Es lo único que digo para abrir la puerta encontrándome con un Charles sonriente y algo de comida en su mano.

— Me enteré que te mudas y pensé que podías necesitar ayuda. — murmura de manera casual para levantar la bolsa con comida. — Y que podían tener hambre.

— Ya te habías demorado. — comenta Arthur abriendo la puerta para quitarle la bolsa con comida y entrar. —  No sabes la cantidad de cosas que tiene.

— Hola. — es lo único que puedo decir ante su presencia para dejarlo pasar. — Lo lamento por el desorden.

¿Lo lamento por el desorden?

¿Cómo esperabas que estuviera en una mudanza?

— Si, es normal cuando uno se cambia. — responde de manera divertida para ver la cantidad de cosas y cajas. — ¿Te llevarás todo esto?

— ¡Ay no! Tu también. — lloriqueo pasando las manos por mi cara para finalmente agarrar mi cabeza. — Soy mala para tomar decisiones y soltar cosas ¿Si?

— Está bien, respira... — susurra Charles mirando a su alrededor para levantar una caja. — Veamos que hay y que puedes dejar.

— ¿Necesitas esto? — murmura Arthur señalando una lámpara bonita que me había comprado hace poco. — Tienes varias parecidas.

— ¡Pero esa no es igual! — me quejo algo frustrada provocando que ambos hermanos se miren de reojo. — Está bien, dejemos a un lado cosas que no son necesarias y cosas que son necesarias.

Say Don't Go | CLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora