Alessia y Charles son mejores amigos desde pequeños, pero cuando un corazón roto hace que Alessia se aleje de los Leclerc, el destino los vuelve a unir.
"¿Es una locura pedirte que finjas ser mi novia?"
Wow, ¿qué puede salir de bueno de esta petició...
Now my life is sweet like cinnamon Like a fucking dream I'm living in
Esto no tenía que cambiar nada.
Esto realmente no tenía que cambiar nada pero lo hacía.
Mi mente era un puto caos, porque él había dicho esas putas palabras que siempre esperé oír.
¿Por qué me pasaba esto?
— ¿Dónde coloco esto? — pregunta Arthur levantando una decoración de una caja a medida que yo solo miraba a la nada. — ¿Alessia?
— Él me dijo que me amaba. — susurro sin poder creer aún en sus palabras mientras Arthur me mira sin entender.
— Estoy seguro que los jarrones no hablan.
— Charles si. — respondo para girar a mirarlo a medida que él alza sus cejas interesado. — Dijo que me ama, ¿Crees eso posible?
— Ya se había demorado. — se encoge de hombros como si no fuese nada provocando que abra mi boca sorprendida logrando que me mire nuevamente. — Ay Alessia, todos lo sabíamos.
¿Cómo que todos?
— ¿Qué? — pregunto confundida para cruzarme de brazos a la defensiva. — ¿Cómo lo sabían?
— Es solo ver cómo te mira, además ya da lástima al ver como sufre al verte con otro.
— Si, bueno. — murmuro para volver a lo mío en un intento de sacármelo de la cabeza. — De todas formas, se dio cuenta muy tarde.
— Joder, son tan difíciles...
— No sé de lo que hablas. — respondo de manera simple para encogerme de hombros y volver a lo mío.
Arthur tira una conjunto de calcetines envueltos logrando que lleguen a mi cabeza, lo miro molesta sin entender su actitud aun así no dice nada para terminar bufando molesto.
¿Ahora yo soy la que tiene la culpa?
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Había decidido pasar unos días junto a Lando, había sido un completo desafío dejar a mi madre por todo lo que estaba pasando, pero también necesita distraerme unos días de todo el caos de mi vida y Lando era la mejor solución, porque se había convertido en aquella luz en la oscuridad que no sabia que necesitaba.
Chillo emocionada a penas lo veo para correr hacia él y saltar encima, enredo mis piernas en su cintura a medida que me aferro a él sin querer soltarlo para finalmente besar sus labios, aquellos que tanto extrañaba. Habíamos decidido pasar unos días en la playa o mas bien en un yate para poder disfrutar del sol y estar alejados de los demás.
— Te extrañe. — susurro con un sonrisa provocando que él sonría feliz.