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Max finalmente llegó a su casa, y al abrir la puerta, se encontró con la cálida sonrisa de su familia.

La mamá de Max lo abrazó fuerte, con lágrimas de alegría en sus ojos. Su rostro reflejaba la profunda emoción que sentía al tener a su hijo de vuelta a casa, sano y salvo. Max se sintió envuelto en un calor y una seguridad que había echado de menos durante su ausencia. Su mamá le dio un beso en la frente y le susurró al oído: "Te amo, hijo mío. Estoy tan feliz de tenerte de vuelta". Max sonrió, sintiendo que su corazón se llenaba de amor y gratitud.

La madre de Max se volvió hacia Mike y Jake, y les dio un abrazo cálido a cada uno. "Gracias, chicos", les dijo, con lágrimas de gratitud en sus ojos. "Gracias por cuidar tan bien de mi hijo. Significa mucho para mí saber que estuvo a salvo con ustedes". Mike y Jake sonrieron, sintiéndose orgullosos de haber podido proteger a su amigo.

— En realidad fue el quien nos protegió señora.

Jake abraza a su amigo. — Max ha sido un líder fundamental para nosotros.

La madre de Max sonreía feliz, con una mirada llena de orgullo hacia su hijo. Su tío, que estaba sentado en el sofá, también lo miraba con una sonrisa de estar de acuerdo, asintiendo con la cabeza en señal de aprobación. Ambos parecían sentirse así  de Max y de la persona en que se estaba convirtiendo.

La mamá de Max se acercó a ellos con una sonrisa cálida y preocupada. — ¿Tienen hambre? Deben comer algo. El viaje es muy duro y los niños, incluso como Mike, deben alimentarse bien — dijo, mientras miraba a Mike con una expresión de ternura. — No quiero que se sientan débiles o cansados. Vamos a preparar algo para comer, algo nutritivo y delicioso que les dé energía para seguir adelante.

Mientras hablaba, la mamá de Max comenzó a moverse hacia la cocina, con la intención de preparar una comida reconfortante para los chicos. Max, Mike y Jake la siguieron, ansiosos por saber qué les tenía preparado. La cocina se llenó con el aroma de comida fresca y el sonido de sartenes y cucharas, lo que hizo que los chicos se sintieran aún más hambrientos y ansiosos por comer.

Mike estaba a gusto en la casa de su amigo. — Por fin hay presencia de dulce hogar ~

— ¿ Verdad que si ? Y espera a conocer los demás. Aquí somos una familia extensa y unida...

Max se detuvo en seco, mirando a su alrededor con una expresión melancólica. Su mirada se posó en la silla vacía de su padre, y su corazón se sintió un poco más pesado. Extrañaba a su papá, y sin él, la casa no parecía completa. La sonrisa que había tenido momentos antes se desvaneció, reemplazada por una sensación de vacío y nostalgia. Max suspiró suavemente, deseando que su papá estuviera allí para compartir ese momento con él.

— Tienes una hermosa familia Max, incluso la que hemos creado nosotros como amigos . Eso nos demuestra que incluso no es necesario nacer en una sino hacerlo. ¿ No crees ?

Jake contemplaba a Max y su familia con una mirada pensativa. Rara vez había hablado de ellos  o considerado a sus amigos como una especie de parentesco cercano. Sin embargo, al presenciar la forma en que Max y su pariente interactuaban, algo dentro de él comenzó a transformarse.

Comenzó a percatarse de que la conexión que había establecido con Max y Mike era única, algo que superaba la simple camaradería. Era una alianza que había sido fortalecida por las pruebas y desafíos que habían enfrentado juntos, un equipo que había demostrado ser sólida y perdurable.

Jake sintió un profundo sentimiento de agradecimiento y estima hacia Max y Mike. Sabía que podía confiar en ellos en cualquier momento, y que ellos también podían confiar en él. Era una sensación reconfortante y tranquilizadora, una sensación que lo hacía sentirse parte de algo más amplio y significativo que su propia existencia.

La tranquilidad del momento presente parecía haber eclipsado cualquier preocupación por el futuro inmediato. La hora cero, que antes había sido una fuente de ansiedad, ahora parecía una preocupación lejana. Estar en un lugar seguro, rodeados de personas queridas, era un lujo que valoraban profundamente.

Max, en particular, se sentía aliviado de saber que las chicas, Marylin, Anastasia y Daniela, estarían bien. Ellas habían demostrado en numerosas ocasiones ser fuertes y resilientes, capaces de enfrentar cualquier desafío que se les presentara. Max confiaba en su capacidad para cuidar de sí mismas y superar cualquier obstáculo. La certeza de que estaban a salvo le permitía relajarse y disfrutar del momento presente.

— Ah ~

Un grito de dolor escapó de sus labios al sentir un agudo dolor en una de sus piernas. La misma pierna que había sido atacada por los mordedores meses atrás. El recuerdo de aquel terrible momento volvió a su mente, y por un instante, se sintió transportado de nuevo a aquel lugar de terror y sufrimiento.

Pero nadie pareció darse cuenta de su quejido. La conversación y las risas de los demás continuaron sin interrupción, mientras Max se esforzaba por contener su dolor y no llamar la atención. Su rostro se tensó en una mueca de sufrimiento, pero logró mantenerse en silencio, no queriendo perturbar la tranquilidad del momento.

— Mi herida...se está abriendo ~

Con dificultad, Max se dirigió al baño, cojeando ligeramente debido al dolor en su pierna. Se encerró con llave, no solo para tener privacidad, sino también para evitar que los demás se dieran cuenta de su estado y lo interrogaran. No estaba listo para hablar sobre lo que había pasado.

Al acercarse al espejo, se miró a sí mismo y lo que vio no fue nada alentador. Su rostro estaba pálido y demacrado, con ojeras oscuras que parecían haberse profundizado en las últimas horas. Su pierna, que había sido atacada por los mordedores, estaba cubierta de moretones y cicatrices, y parecía estar inflamada. Max se sintió un escalofrío al ver el estado en que se encontraba. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Qué había pasado con su vida?

© 00: 00hrs // 12:00 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora