© Veintiocho

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— Este es el peor caso que un ser humano puede morir.

Intenta matar a un zombra, persona similar a lo que llaman zombie pero está no come cerebro ni contagia con mordedura. Solo ataca para matar por necesidad de salvaje.

— ¡ Ten !

Toku, un joven de descendencia japonesa, junto a Kanao, luchaban ahora con la pandemia que había convertido el mundo en un lugar desolado y peligroso. Los adolescentes habían sido quienes lograron llegar al otro lado de la catástrofe y ahora estaban aquí, enfrentándose a un nuevo y aterrador mundo.

Mientras caminaban por las calles vacías y silenciosas, Toku y Kanao mantenían una vigilancia constante, listos para enfrentar cualquier amenaza que se les presentara. Y de repente, la vieron: una figura que se movía con torpeza y lentitud, pero con una intención clara de atacar.

Era un zombra, uno de los muchos que habían sido creados por la pandemia. Toku y Kanao no dudaron ni un momento. Sacaron sus armas y dispararon hasta dejar al zombra muerto en el suelo. La escena fue rápida y brutal, pero era la única forma de sobrevivir en un mundo que había sido convertido en un infierno.

— ¿ Ustedes salieron de un manga o algo asi ?

Toku y Kanao se volvieron a ver a su amiga latina, Kaiti, que estaba parada detrás de ellos, con una mirada seria y concentrada. Kaiti, de 24 años, era una apasionada de los mangas y había conocido a Toku y Kanao hace apenas dos meses. Aunque su amistad era relativamente nueva, ya habían compartido experiencias intensas y habían aprendido a confiar el uno en el otro.

En ese momento, los tres amigos estaban luchando por sobrevivir en un mundo que había sido devastado por la pandemia. La noche era oscura y silenciosa, solo interrumpida por el sonido de sus propias respiraciones y el ocasional gruñido de un zombra en la distancia.

La hora era la 00:00, el punto más oscuro de la noche, y los tres amigos sabían que debían mantenerse alerta y listos para cualquier cosa que pudiera suceder. Se miraron entre sí, y sin necesidad de decir una palabra, sabían que estaban listos para enfrentar lo que viniera.

— ¡ Amiga, eres lo máximo ¿ De donde lo sacaste esta vez ? — Kanao, podría esperar cualquier cosa de Kai.

— Por hay....sin asaltar a nadien. Todavía tengo humildad.

Ambos sonríen.

— Bien vamos por comida y por alguna ropa.— Toku, amaba el color amarillo y siempre andaba con un pañuelo de ese color en el cuello. Para el significa, libertad, ternura y disposición de lealtad.

— Cuando sepamos cómo acabar con el enemigo invisible, sin duda seremos los héroes. — Kanao.

— Si pero quienes nos salvarán no somos nosotros. En algún lugar de mundo hay muchos héroes y si ellos deciden terminar la historia,si tan solo le dan oportunidad de recorrerlo estaremos a salvo.

— Tu estás diciendo que somos un libro para leer ?

—Sí, algo así —respondió Kanao con una sonrisa triste.

— Creo que nuestra historia es solo una pequeña parte de un libro mucho más grande. Y si los héroes que están leyendo ese libro deciden darnos una oportunidad, entonces quizás podamos encontrar un final feliz.

Toku asintió con la cabeza, pensando en las palabras de Kanao.

—Es una forma interesante de ver las cosas...Pero si somos solo personajes en un libro, entonces ¿quién es el autor?

Kaiti, que había estado escuchando en silencio, habló por primera vez.

—Quizás el autor sea el destino —dijo con una sonrisa misteriosa—. O quizás sea algo más grande que nosotros mismos.

—El destino —repitió Toku, pensando en la idea—. Me gusta. Es como si nuestro futuro estuviera escrito en las estrellas.

Kanao asintió con la cabeza. —Sí, algo así. Pero también es un poco aterrador. Si nuestro destino ya está escrito, entonces ¿qué control tenemos sobre nuestras vidas?

Kaiti se encogió de hombros. —No lo sé. Pero creo que incluso si nuestro destino está escrito, todavía tenemos la capacidad de elegir cómo reaccionamos a las cosas. Podemos elegir cómo vivimos nuestras vidas, incluso si no podemos cambiar el final.

Toku y Kanao se miraron entre sí, y luego volvieron a mirar a Kaiti. —Creo que tienes razón —dijo Toku finalmente—. Podemos elegir cómo vivimos nuestras vidas, y eso es lo que importa.

Kanao asintió con la cabeza. —Sí, eso es lo que importa. Y mientras estemos juntos, podemos enfrentar lo que sea que el destino nos depare.

Los tres amigos se sonrieron entre sí, y luego se dieron la vuelta para seguir adelante, listos para enfrentar lo que fuera que el futuro les deparara.

La vida de cada persona en este mundo era un misterio, un camino lleno de giros y vueltas que solo ellos podían recorrer. Aunque el destino parecía tener un plan para cada uno, era la elección personal la que verdaderamente determinaba el curso de sus vidas.

Mike, el niño con un corazón lleno de ternura, había demostrado que incluso en la oscuridad, había espacio para la compasión y la empatía. Sin embargo, su historia era solo una de las muchas que se estaban desarrollando en este mundo.

Max, por otro lado, había comenzado a revelar su verdadero carácter, mostrando una fortaleza y una determinación que lo convertían en un héroe en potencia. Pero su camino también era único, y no estaba directamente relacionado con la situación que estaban viviendo Toku, Kanao y Kaiti.

Jake, Daniela y Marylin, por su parte, eran parte de un grupo que había estado trabajando juntos para sobrevivir en este mundo hostil. Sin embargo, cuando alguien debía tomar la palabra y liderar el grupo, la situación se complicaba y el rumbo cambiaba.

En este mundo, cada persona tenía su propio final, uno que no tenía por qué ser igual al de los demás. La vida era un tapiz complejo, tejido con hilos de diferentes colores y texturas, y cada persona era un hilo único en ese tapiz.

Tú eres quien toma su propio rumbo, tú destino. Eres alguien que tendrá una única oportunidad de viajar y descubrir este mundo a través de otro reflejó.

© 00: 00hrs // 12:00 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora