© Quince

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La corrida había sido agotadora, como si hubieran estado corriendo durante horas sin parar. Finalmente, habían logrado sobrevivir, aunque exhaustos y jadeantes. Max se detuvo, apoyándose en un árbol cercano para recuperar el aliento. Sacó su botella de agua y tomó un trago refrescante, sintiendo cómo el líquido calmaba su sed y revitalizaba su cuerpo. El agua fresca le ayudó a despejar su mente y a recuperar su energía.

Mientras tanto, Jake se dobló hacia adelante, intentando recuperar el aliento. Su respiración era entrecortada y dificultosa, y su pecho subía y bajaba rápidamente. Rápidamente sacó su inhalador de la mochila y se lo aplicó para ayudar a abrir sus vías respiratorias. El inhalador emitió un suave silbido mientras Jake inhalaba el medicamento, y después de unos momentos, su respiración comenzó a normalizarse. Pudo enderezarse, aunque todavía parecía un poco débil y con la cara pálida. Su pecho todavía subía y bajaba rápidamente, pero su respiración era más estable y tranquila.

Max se acercó a Jake con una expresión de preocupación en su rostro. Sabía que Jake no era alguien muy sano, ya que lo había visto inhalarse en varias ocasiones en los días anteriores. Se detuvo a su lado y le preguntó con suavidad: - ¿Estás bien ?

Jake asintió con la cabeza, tratando de recuperar el aliento. Su pecho subía y bajaba rápidamente, y su rostro estaba pálido y sudoroso. Pero cuando finalmente logró inhalar una bocanada de aire fresco, suspiró aliviado. Su respiración se calmó, y su rostro comenzó a recuperar su color natural.

Mike, que estaba a su lado, le ofreció una botella de agua. "Bebe un poco", le dijo, ayudándolo a sentarse. Jake tomó un trago de agua, sintiendo cómo el líquido fresco calmaba su garganta seca.

Después de un momento, Jake se recostó contra un árbol cercano, cerrando los ojos. "Vaya que loco", dijo, sacudiendo la cabeza. "Ahora será así siempre... correr para sobrevivir". Su voz estaba llena de resignación y cansancio, y Mike lo miró con preocupación.

Marylin y Daniela estaban sentadas en el suelo, descansando y recuperándose del esfuerzo físico. La noche comenzaba a caer, y sabían que debían descansar para enfrentar lo que viniera al día siguiente. Marylin suspiró, pensando en su casa y su familia. Le hubiera gustado estar allí, rodeada de la comodidad y la seguridad que le proporcionaban. Pero había decidido unirse a este grupo para ayudar, y no se arrepentía de su decisión.

Por otro lado, Anastasia estaba sentada un poco más lejos, con una expresión indiferente en su rostro. No parecía estar pensando en nada en particular, y su mirada se perdía en la distancia. No extrañaba a nadie, y la idea de estar lejos de su hermano era un alivio para ella. No había nostalgia ni tristeza en su corazón, solo una sensación de libertad y distancia.

- Lo siento...por querer separarme de usted.

Max finalmente pudo articular la palabra que había estado buscando durante horas para disculparse. "Lo siento", dijo, mirando a Jake con una expresión de arrepentimiento. Pero Jake se sorprendió al sentir que no necesitaba esa disculpa. De hecho, no la consideraba necesaria en absoluto.

- Max, no tienes que disculparte.

Le responde Jake, sacudiendo la cabeza. - Entiendo que estabas asustado. Todos lo estamos. Como seres humanos, nuestro instinto es protegernos a nosotros mismos, y a veces perdemos el control o decimos cosas que no queremos decir.

Jake sonrió débilmente, intentando tranquilizar a Max.

- No hay nada que disculpar. Solo estamos tratando de sobrevivir en una situación muy difícil. No hay nada de qué avergonzarse.

El único enemigo que acechaba a la humanidad era la noche, con su oscuridad y su misterio. Era un adversario formidable, que requería la unión y la solidaridad de todas las personas para enfrentarlo. Los zombies, esas criaturas terribles y despiadadas, todavía vagaban por la tierra, buscando a sus próximas víctimas.

Pero, como se había predicho anteriormente, los zombies no eran personas convertidas en monstruos. Eran criaturas que habían llegado desde otro país, a la medianoche, trayendo consigo la destrucción y el caos. Quienquiera que estuviera detrás de esta invasión era un enemigo increíblemente poderoso y astuto, que había planeado este ataque con precisión y crueldad.

- ¿ Se dieron cuenta? Todo viene del cielo, Es como si algo fuerte desde allá lo conecta hasta aquí ~

Bloom se acercó a Mike, quien estaba sentado en el suelo, mirando las estrellas a través de un caleidoscopio. La luz de las estrellas se reflejaba en el instrumento, creando un patrón de colores y formas que parecían bailar en el aire. Bloom se sentó a su lado, fascinado por la belleza del espectáculo.

Pero mientras miraban las estrellas, Bloom no pudo evitar notar que el cielo no tenía el mismo color que antes. La oscuridad parecía más profunda, más intensa, y las estrellas parecían brillar con una luz más débil, más apagada. Era como si el cielo mismo hubiera cambiado, como si la invasión de los zombies hubiera alterado de alguna manera la propia esencia del universo.

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