La espera infinita
Jia
El reloj del aula marcaba las 9:15 a.m. y la inquietud comenzaba a multiplicarse entre los alumnos. Ya habían pasado aproximadamente 15 minutos desde la hora habitual de inicio de la clase de ciencias sociales, y Nicole, la profesora, no daba señales de vida. Murmullos y miradas preocupadas se intercambiaban entre los estudiantes. ¿Qué podría haber pasado?
Mientras algunos chateaban en sus teléfonos, otros vislumbraban la puerta, esperando que, en cualquier instante, Nicole entrara con su habitual energía. La profesora tenía una forma única de enganchar a sus alumnos, convirtiendo la historia y la cultura en algo vibrante y relevante. Sin embargo, aquella mañana parecía diferente.
Fue entonces cuando un sonido rompió la atmósfera tensa del aula: una sirena de policía o tal vez una ambulancia resonó con fuerza en la distancia. La sirena, al principio tenue, se iba intensificando, y su eco vibrante llenaba el espacio. Todos, al darse cuenta de que el sonido no disminuía, sino que se volvía más fuerte, se pusieron de pie, mirando hacia la ventana.
—¿Qué podrá estar sucediendo?—murmuró Sofía, con la voz temblorosa. La mirada de sus compañeros se llenó de inquietud, y la sala se sumió en un silencio expectante. La ansiedad era palpable; algo grave debía estar ocurriendo en las inmediaciones de la escuela.
De repente, el silencio fue interrumpido por un sonido horrible: un grito desgarrador, lleno de terror. —¡AHHH! —resonó con tal fuerza que el eco hizo temblar las paredes del aula. La clase, que hasta ese momento había estado en un estado de incertidumbre, se transformó instantáneamente en un torbellino de caos. Los estudiantes, asustados y en shock, se miraron unos a otros, y sin pensar, salieron disparados del salón.
Al atravesar la puerta y entrar al pasillo, el panorama no era el que esperaban. Lo único que había eran oficiales de policía de pie, comunicándose y coordinando con rapidez. Sus miradas serias y el movimiento constante de sus manos transmitían la gravedad de la situación. Sintiendo un nudo en el estómago, comienzo a buscar con la mirada a Mich, ella no había llegado al salón.
“¿Dónde está Mich?” pienso, la ansiedad apoderándose de mi. Me sieny inquieta, incluso asustada. A mi alrededor, otros estudiantes estaban igualmente confundidos, preguntándose lo mismo sobre sus amigos, sus rostros reflejaban el desconcierto y el nerviosismo.
—¡Mich!— llamo , esperanzada. Pero el eco de su voz se perdió en el bullicio de la situación. No tengo forma de saber si Michelle está a salvo. La preocupación comienza a nublar mi mente, mientras el vacío del pasillo parece amplificar mi temor. En medio de la confusión, siento que el tiempo se detiene, atrapada entre la necesidad de buscar a Michelle y la realidad de la emergencia que nos rodea.
Con una determinación renovada me dirijo hacia donde los oficiales estan reunidos. —Disculpe, estoy buscando a una amiga que debería estar aquí. Se llama Michelle Edwarbs , ¿la han visto?—pregunto, mi voz temblando ligeramente.
El oficial, mirándome con seriedad, responde,—No estoy seguro, pero creo que la chica que buscas se encuentra allá afuera en no muy buen estado.
Las palabras del oficial me golpean como un balde de agua fría. Sin pensarlo, me giro rápidamente, sintiendo un torbellino de emociones en mi interior. ¿Qué le habrá pasado a Michelle?.¿Y si ella fue otra víctima?.Mis pensamientos se aceleran mientras camino hacia la salida.
Al cruzar la puerta de la escuela, una oleada de alivio me inunda al ver que Grace está allí, abrazando a Michelle en la parte trasera de una ambulancia. Sus lágrimas son desgarradoras, pero al menos no está sola.
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Utopía (En Curso)
Mystery / Thriller¿Quién mejor que un asesino para descubrir a otro? Podrá Jia Walter encontrar al culpable. Eso lo descubriremos.
