¡Hola! Queridos amigos, hoy he decidido aparecer en su mundo. Aun no puedo mostrarles quien soy, prefiero qué me sigan llamando "El chico del bosque" solo quiero mostrarles mi corazón, quizás has escuchado mucho sobre las bestias y te han dicho que...
Hoy me encuentro sumergido en pensamientos llenos de ti, mi corazón aún no asimila que ya no estas y mi mente se a unido a el, para así hoy entre la oscuridad de la noche traerme el olor de tu perfume.
Quisiera mandarte una carta y puedas leer algo que tengo entre pecho y espalda "Te extraño" pero quizás ya me has olvidado, nunca quise obligarte a quererme y tampoco quiero hacer que me extrañes como yo te extraño a tí, sería injusto de mi parte obligarte a tal cosa.
Por ahí dicen que las bestias no tienen corazón y te han mentido, tenemos la maldición de poseer grandes corazones qué no encajan con los humanos.
Cometí el error de amar a una mortal, pero que jodido privilegio fué sentirme tan frágil en sus manos. Yo siendo aquel a quien todos le huyen, otros corren hacia mí para hacerme daño Pero tú, llegaste de maneras distintas... Debo confesar qué me encantó aquel primer día que te acompañe a tu castillo, tu me sonreías y yo me volvía cada vez un simple caballero temeroso.
Todo comenzó con una sonrisa y ahora todo termino con recuerdos llenos de espinas, intento seguir caminando Pero mis huellas me delatan porque en ellas dejo gotas de sangre. Aunque me decías qué me cuidara en el bosque, nunca lo hacía, porque me sentía seguro... Sabía qué tú ibas estar allí para curarme.
Hoy no tengo ánimos de aullar a la luna, ni ganas de correr por el bosque, ya son muchas heridas que has dejado.
Nunca imaginé que el peligro venía de tus manos, las mismas qué me hacían sentir vivo fueron las mismas qué me han destruido la vida, ya tus recuerdos son apuñaladas a mi propia vida, no siento el corazón latir, pero aún así te extraño... Es el precio de la lealtad y fidelidad, tengo el poder de ir hasta tí y hacerte daño Pero no quiero ni puedo usarlo, jamás sentí ganas de herirte, aún sabiendo que tú no dudaste en hacérmelo a mí, no podría darte lo mismo.
No sé a quien le escriba estás cartas porque sé que jamás te las enviaré, seguro las convertirías en fogatas. Prefiero pensar que las escribo para mí...
Quizás algún día alguien logre leerlas y compartir conmigo lo que siento ahora. Llegará él día dónde tus espinas toquen tu piel, y así pienses en mí, te preguntes por dónde estaré, si aún me encuentro con vida... Solo te pido que no vengas por mí. "Aunque anhelo que vengas corriendo abrazarme".
Sé que no conoces el valor de una promesa, no quiero entregarte mi vida de nuevo.
Un día cuando ya no tengas a dónde ir, dónde las paredes de tu habitación te recuerden mi nombre, quizás tu corazón te haga saltar de tu cama y quieras venir a mi porque sabes qué no soy como las bestias de tus cuentos. Pero eres mortal y tú orgullo no te dejará ni siquiera mandar una carta; Yo con gusto la leería. Ojalá un día notes que estoy muy cerca de tí y puedas sentir el vacío de mi ausencia.
Debo confesar que lloro todas las noches en la misma Colina, bajo la misma luna.
Si un día decides venir a mí y quitarme la vida, ya sabes mi dirección, me puedes encontrar sentado esperando tu llegada, no tengo prisa... Aquí estaré, por si algún día me extrañas.
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