relato 3

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UN DESEO QUE ENCENDIA EL ALMA

Insegura y andando a tientas, estaba yo, caminando entre arbustos y más arbustos que luego se convirtieron en grandes árboles que aparecían frente a mí como queriéndome hablar. No tuve miedo; ya lo había decidido y no había vuelta atrás: este era mi destino. De mi mente no podía sacar sus palabras, en un acento que me pareció gracioso, pero también muy misterioso. La forma como me habías mirado y pronunciado mi nombre sin siquiera decírtelo fue algo enigmático, pero fascinante para mí. Y mientras avanzaba en el bosque bajo una interminable lluvia, me preguntaba si te volvería a ver; y el solo hecho de pensarlo hacía que mi corazón latiera rápido. En ese instante, miré hacia el cielo nocturno y vi, entre las oscuras nubes que apenas se dejaban ver, tus grandes y bellas alas. Me miraste desde lo alto del cielo y descendiste como un ángel; me tomaste en tus brazos y volviste a hablarme en ese extraño y hermoso acento. Y cuando tus oscuros ojos se posaron en los míos, supe que este sentimiento y deseo encendían completamente mi alma, como si de una llama ardiente se tratase.


LA MELODIA OSCURAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora