Relato 4

9 1 0
                                        

ES TAN OSCURO COMO LAS ROSAS DE MI JARDIN 

Y en esa fría mañana invernal, caminando entre aquellas espinas que rozaban y cortaban mi piel como si fueran agujas, me encontraba yo, sintiendo que cada paso que daba me acercaba más a mi horrendo final. Tenía miedo, no lo dudo, y sentía que mi corazón saldría disparado de mi pecho, y más cuando, al final de aquel sendero que parecía interminable, pude ver ese lúgubre castillo, el cual parecía estar deshabitado desde hacía muchos años.


Pero lo más extraño para mí fue cuando miré hacia los grandes jardines del castillo y solo pude ver rosas, muchas rosas oscuras que, a medida que avanzaba, parecían susurrar a mis espaldas, o quizás llorar, lamentándose de su amargo destino; el cual ya estaba escrito y no había vuelta atrás para cambiarlo. Seguí avanzando un poco más, y cuando estuve lo suficientemente cerca, las puertas del castillo se abrieron ante mí, y él apareció así, con su sonrisa y una rosa oscura en sus pálidas manos para mí, mientras se acercaba muy rápido, tanto que ni me di cuenta, tocando mi piel temblorosa, diciéndome casi en un susurro apenas audible: –Eres como aquellas rosas oscuras de mi encantado jardín; eres la más bella y la más extraña que voy a poseer–. Y luego de aquellas palabras, el castillo cerró sus puertas de roble para siempre, atrapando mi frágil alma entre sus espinas por toda la eternidad.

LA MELODIA OSCURADonde viven las historias. Descúbrelo ahora