El muelle se llenó de personas que esperaban ver a la familia Grimaldi, la familia del almirante que había capturado al pirata más vil, sanguinario y salvaje de la historia hacía tantos años, detrás de él iba el primogénito, seguido de sus dos hermanas, todos los saludaban mientras la hija menor respondía los saludos sus hermanos los ignoraban.
-Bienvenidos, su majestad los espera - un guardia les guía hasta una carroza para poder ir al palacio.
-Muchas gracias, ten cuidado - el chico ayudó al guardia cuando se resbaló.
-Antoni, compórtate - ordena el almirante.
-Lo siento, mi señor - se disculpa tímidamente el guardia.
-Está bien, padre, no hay que darle importancia -
El viaje fue tenso, ninguno hablaba; cuando se acercaron al palacio las señoritas no pudieron contener su asombro.
-Son estatuas de oro puro -
-Así es Rosa, el rey Kentrovick tiene estatuas de oro puro a lo largo de los jardines -
-Es un desperdicio de dinero - murmuró entre dientes el jovencito.
-Hermano, por favor - pidió Rosa al saber que su padre se enfadaría y golpearía a su hermano, nuevamente.
La fría mirada del mayor solamente hizo que Antoni frunciera el ceño con más disgusto, odiaba el hecho que su padre aún creyera que era un niño que podía doblegar con una mirada, odiaba saber que por su maldita sangre "él" sufriría una muerte lenta y dolorosa, todo por que el maldito que tiene como padre repudio su raza y su linaje.
En una parte más alejada del muelle Alexandra afilaba algunas dagas que le regalaría a Drag, el pequeño peliblanco dijo que no podía usar sus garras aún ya que el sello de esclavos solo mantenía unas pocas escamas en sus brazos y su cola.
En el palacio toda la servidumbre se movilizaba con rapidez terminando todas sus tareas y revisando que todo fuese perfecto, el baile real debía ser perfecto para la presentación del rey Kentrovick a los altos mandos de la marina, debía estar a la altura de su padre para poder seguir manteniendo la amistad y alianza con los marines para que el reino siguiera estando en paz. El rey sabía que con Vanessa de su lado la marina no era necesaria, pero ésta insistía y él no quería arriesgar o exponer su linaje como bruja y que todos le diera caza a su amiga.
-Esto será completamente aburrido - pensó mientras las sirvientas lo empujaban a su recámara para vestirse para el baile.
-Rápido, su majestad. Todos los invitados empezarán a llegar dentro de dos horas - exclama la sirvienta más antigua, aquella que lo había criado desde niño.
-Son dos horas - se quejó como un niño.
-Por esa razón, debes estar impecable. Posiblemente encuentres esposa el día de hoy -
-!¿Por qué?¡- pregunta alarmado ante la mención de una pareja.
-Por qué debes casarte y darle un heredero a la corona -
-Que mi hermano tenga descendencia, para algo tiene que servir el título de príncipe - refunfuña mientras la nana le quita las joyas que es obligado a utilizar.
-Así no funcionan las cosas - la calma con la que trata al rey demuestra años de paciencia para poder comprenderlo.
-Por favor, esto solamente lo hago por el beneficio que trae al reino y a la caridad -
-Lo se, ya entra y dúchate - le da un leve empujón para que entre a la bañera.
El rubio siempre había sido un chico encantador, amable, justo, alegre y lleno de vida, ella lo había cuidado desde que nació, desde que la reina enfermo y lo alejó por unos meses, lo había visto crecer y convertirse en un rey comprometido con su pueblo, un rey que haría lo necesario para mantener a su reino fuera de peligro, solo esperaba que encontrará una buena mujer que lo amará de verdad, solo esperaba que la señora Vanessa se alejara lo suficiente para que Kentrovich pudiese olvidarla.
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Reyes de los Mares
FanficSueños, amor, venganza, esperanza, muchas muertes habían sido el resultado de un mito, cientos de años tratando de destruir ese legado y ya era hora de que el nuevo rey naciera, miles de secretos serán revelados, la historia será descubierta y la ca...
