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La campana suena y como estampida, los adolescentes con problemas hormonales corren para ir cada quien por su camino. El sol empezaba a bajar lentamente, la luna subia al mismo ritmo, el color anaranjado con mezclas rosadas y azules se colocaban en el cielo sin nube alguna.
El aire con toques fríos hacia mover las ramas de los árboles. Las hojas verdosas volaban por los aires.
Debajo de un árbol de cereso de estaba el, aquel chico con lentes oscuros, esperando a un peculiar joven con expresión particular, arrepentido queriendo ser ir de allí. Sonriente, corría un chico hacia el, con una boba sonrisa y tropezando en el camino.
Un rubio con boca de pac-man se le apareció en frente, mirándolo feliz detrás de esos oscuros lentes que no de bajan ver sus extraños ojos.
─ ¿y.... Donde vamos? ─ pregunta curioso, aun viéndolo fijamente, parado y esperando la repuesta del contrario, quien aun no decía nada.
─ hay un parque aquí cerca... ─ dice mientras que con una mano apartaba el rostro del chico que empezaba a bastidiarlo, arrepintiendose de haberlo invitado. ─ podemos ir allí.. ─ sus mejillas estaban un tanto teñidas de rojo, solo que el despistado de luis no lo noto.
─ pues vamos papu! :v ─ tomando de la mano del contrario, lo arrastra con el hacia el camino. Sin embargo, extrañamente el de gafas no se quejo, no apartó la mano ni nada de eso, aceptó la acción por parte del otro. ─ es hora de una papu-aventura! Bv ─ lo dice como un niño de 5 años. Pana solo aguanta la risa por lo tonto que fue eso.
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Llegando al lugar dicho, ambos se sientan en unos columpios viejos, pero Luis, a lo lejos puede ver a un vendedor de helados y después de esquivar las preguntas del de gafas, va a comprar un par de helados para ambos. Dejando sólo a un Miguel que sentía un remolino de emociones que lo confundían más y más.
En un momento de conflicto contra si mismo, su teléfono comienza a sonar en su bolsillo. Miguel ve de quien se trataba y buscando con la mirada a Luis, ve que este aún estaba ocupado con el heladero, por lo tanto aprovecha eso para ir debajo de un árbol y atender la llamada.