São Paulo, Brasil
4 de noviembre de 2021
Han pasado un lapso de casi dos semanas desde aquella llamada con Olie, y si, hablé con Charles.
Al parecer se había encontrado con Charlotte casualmente, una tía de la mencionada había fallecido recientemente de Cancer y aquel abrazo justamente captado por los medios fue simplemente un abrazo compasivo.Cosa que me hizo sentir patética, ya que no respondí sus mensajes hasta una semana después, pudiendo haber evitado todo este ridículo conflicto.
Charles simplemente se rió de mi, llamándome celosa.No soy celosa... solo, precavida.
Pero ahora me encuentro en São Paulo, donde Charles me invitó a verlo correr y pasar unos días, ya que no habrían más carreras hasta diciembre, y cuando digo que me invitó me refiero a que ni siquiera dejo que pagara mi boleto de avión.
Es de noche en la ciudad, hoy fue día de prensa para Charles, así que acordamos vernos para ir a cenar, así que me encuentro en la habitación del hotel, dando los últimos toques a mi maquillaje, hasta que escucho mi teléfono vibrar.Contesto rápidamente y le doy a altavoz.
—Bonne nuit, je cherche une belle dame—
—Je pense que je suis la belle dame, puis-je vous aider avec quelque chose?—respondí riendo
—Pourriez-vous, belle dame, ouvrir les portes de vos appartements et me laisser entrer?—dijo haciéndome sonreír y cerrar la llamada rápidamente para dirigirme a la puerta.
—Hola, tu—dije sonriendo hasta que mi gesto se vio interrumpido por la unión de los labios del oji-verde hacia los míos.Tomó mi cintura con una de sus manos mientras se adentraba en la habitación y cerraba la puerta con su mano libre—Joder, te extrañé tanto—musitó con prisa en su respiración.
—Yo también—respondí riendo—Lindo traje—dije extrañada.
Charles no es un amante de los trajes, es más de camisas, solo las usa para eventos especiales como galas o...joder.
—Ya te diste cuenta—afirmó sonriendo inocentemente al ver la expresión en mi rostro
—No creo que sea buena idea—comenté con recelo
—Mira, es una fiesta de cócteles—empezó a explicar—es bastante exclusiva de hecho, solo gente importante de la FIA, directores de scuderias, pilotos y sus parejas.
—Pero, no somos pareja—
—Auch, fingiré que eso no dolió—dijo colocándose una mano en el pecho como símbolo de broma, haciéndome reír.
—Sabes lo que quise decir—dije avergonzada
—Es solo una o dos horas, de verdad quiero salir contigo y que la gente se dé cuenta que estás siendo ocupada—dijo rodeando mi cintura con sus manos—¿qué dices, jolie?—dijo susurrando en mi oído, haciéndome estremecer.
—Está bien, pero solo esta vez—dije rendida
—Genial—dijo el oji-verde sonreido antes de dejar un corto beso en mis labios
Luego de una pequeña sesión de besos, Charles y yo salimos rumbo a aquella fiesta de cócteles.
Llegamos a un hotel, donde en el lobby nos llevaron a un salón privado en los adentros de este, ambientado por un pianoforte clásico, charlas y copas fusionándose.La gente en el lugar era poca, pero lo suficiente para llenar el lugar y arrasar con la barra abierta, aunque bueno, los pilotos no entraban en esa lista, debían mantenerse sobrios para las prácticas de mañana.
