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¿Cuanto tiempo es para siempre? a veces es solo un segundo

La despedida con la princesa Vivi había sido muy dolorosa para los chicos, y andaban con un bajón emocional.

—La Marina ya dejó de perseguirnos. Nos libramos de ellos, ¿no? —pregunta Zoro. Le asiento con la cabeza.— ¡Oigan...! —se dirige a los demás, que andaban quejándose.— ¿Qué les pasa?

—La extrañamos —dicen todos llorando.

—¡Dejen de quejarse! —les grita Zoro.— ¡Si tanto querían que se uniera a nosotros, debieron traerla por la fuerza!

—Bruto... —susurro.

—¡Eres un salvaje! —le grita Chopper.

—¡Despreciable! —le dice Nami.

—¡Cabeza de musgo!

—Tres espadas.

—Espera, Luffy. Tres espadas no es un insulto —le aclara Usopp.

—Cuatro espadas —se corrige Luffy.

—El número no es el problema —le aclara otra vez.— Escucha, ¿sabes lo que es el natto, no? Si insultas al natto diciendo que está podrido, no se va a ofender.

Robin abre la puerta de repente, interrumpiendo la discusión. El sonido de la madera resonó por todo el barco, haciendo que todos se quedaran en silencio por un instante. Nami y Usopp se sobresaltaron, mientras Chopper dio un pequeño salto hacia atrás. Luffy, por su parte, ladeó la cabeza con curiosidad, y Sanji quedó completamente hipnotizado al verla. Zoro apenas giró ligeramente la cabeza, pero mantuvo su expresión seria.

—Parece que por fin salimos de la isla —dice ella.

—Sí —responde Zoro sin mirarla.

—Qué bien, ahora tenemos ratas —me quejo mientras avanzo hacia Robin.— Hola, hermosa, ¿cómo estás?

Estaba por acercarme, pero Zoro me toma de la remera, apartándome.

—¡¿Quieres vengar a tu organización?! ¡Lucharé contra ti! —le grita Zoro.

—¡¿Por qué estás aquí?! ¡Ataque enemigo! ¡Ataque enemigo! ¡Ataque enemigo! —Usopp entra en pánico mientras Chopper corre por todas partes.

—¿Quién es? —pregunta Chopper.

—¿Eso qué importa? ¡Es una mujer hermosa! —digo con entusiasmo.

Robin, calmada, usa su fruta para desarmar a los chicos.

—¿No les había dicho que no me apuntaran con cosas tan peligrosas? Yo ando bien. ¿Y tú, Yul? —pregunta Robin.

—Bien, bella. Por cierto, ¿desde cuándo estás en el barco? —le pregunto.

—Todo el tiempo —responde ella, mientras intenta sacar una silla guardada.— Esta es tu ropa, ¿no? La tomaré prestada.

—Está bien.

—Monkey D. Luffy, ¿no has olvidado lo que me hiciste, verdad? —Robin lo confronta con calma.

—¡¿QUÉééé?! ¡Luffy, desgraciado! ¡¿Qué le hiciste a esta hermosa mujer?! —Sanji lo zarandea.

—Vete del barco inmediatamente —exige Usopp, escondido.

—Estoy rodeada de tontos —me quejo.

—Yo no te hice nada. No mientas —Luffy se defiende.

—No. Lo que me hiciste fue insoportable. Asume la responsabilidad —dice Robin con firmeza.

—¿Se queda entonces? —pregunto con entusiasmo, mientras Zoro me lanza una mirada de reproche.

La protectora de los D     {Pausada}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora