Tal vez un sueño... Tal vez la cruda realidad
Esta es una de las noches que más me gustan. La paz reinaba en la isla, una que hacía tiempo no era visitada por forasteros, y aun así algo me resultaba extrañamente familiar, como si ya hubiera estado allí antes. Esa sensación, lejos de incomodarme, me reconfortaba más de lo que quería admitir.
- Algo esta mal...- Le digo a Chopper
- ¿Que cosa?
- Hay mucha paz y el viejo no parece estar muriendose. Ademas se esta aprovechando de que todos nosotros le tenemos lastima y lo estamos cuidando.
- No creo yuliett. ¿Como vas a pensar eso? Es un pobre señor a punto de morir
- Mmm... No creo. Aca hay gato encerrado y esta vez no soy yo
- ¿Eh? No entendi...
- Referencia al capitulo 4. no te preocupes choppi. Avisame cuando se muera el viejo. Estare durmiendo en el barco. No me despierten.
Me interné en el bosque con pasos lentos y cuidadosos. Algo se sentía familiar, demasiado. Mis pisadas parecían guiarme solas hasta una roca cubierta por plantas y enredaderas. Sin pensarlo, desenvainé mi katana y las corté todas, dejando la superficie al descubierto.
La roca tenía varias tajadas, profundas y precisas.
—Son días... —murmuré—. No, son años.
La observé con cuidado e incliné la cabeza, recorriendo cada marca con la mirada.
-Me son tan familiares
Estiré la mano para tocarla, pero una luz intensa a mi espalda me detuvo de golpe.
- ¿Aqua?
¡NO LO HAGAS!
¿Por que no?
No te va a gustar
-Bueno... si decís que no me va a gustar, no tengo por qué hacerlo —alcé los hombros mientras me daba la vuelta—. Como si alguna vez hiciera caso.
Me giré con rapidez para tocar la roca y, en ese instante, el agua me atrapó. Me arrastró hacia las profundidades sin darme tiempo a reaccionar. Intenté nadar hacia la superficie, pero algo me lo impedía, como si el mismo mar me rechazara. Las algas se enredaron en mis pies, tirando con fuerza, inmovilizándome. El aire empezó a escaparse de mis pulmones.
¡YA BASTA!
¡NO! ¡NO ESTAS LISTA!
No podía pensar con claridad. Las manos me temblaban y los movimientos se volvían lentos, pesados. El cuerpo empezó a cansarse y las fuerzas se iban demasiado rápido, mucho más rápido de lo normal.
¡¿QUIEN ERES PARA DECIDIR CUANDO YO ESTE LISTA?!
Todo se volvió oscuro y frío. Por primera vez, tuve miedo de no volver a salir. No puedo morir, claro está, pero siento el dolor. Siento cómo mi cuerpo se llena de agua en vez de aire y cómo se paraliza poco a poco, traicionándome.
A la distancia, unos ojos observaban con preocupación. Algo no iba bien.
- Ya tendria que haber salido...
La rapidez con la que Zoro llego al mar fue inemaginable. Sin decir una palabra, se lanzó al agua y descendió con rapidez, cortando las algas que me atrapaban con un movimiento firme y preciso.
Me encontró hundida, el cuerpo quieto, los ojos cerrados, completamente inconsciente. Apretó los dientes al verme y me tomó del brazo, impulsándose hacia la superficie con fuerza hasta que el aire volvió de golpe.
Pov Zoro
—Mierda... Yuliett, respirá —gruñó mientras presionaba mi pecho para hacer salir el agua, sin obtener resultados.
Sin perder más tiempo, la levante en brazos y llevo rápidamente hasta la cabaña del viejo, donde estaba Chopper.
Los meses pasaron y Yuliett aún no despertaba. Nadie sabía qué hacer ni qué decir. Todos teníamos entendido que ella no podía morir, pero nadie sabía por qué mierda seguía sin abrir los ojos. Algo andaba mal, y esta vez no era una simple corazonada.
—¿Zoro, otra vez acá? —pregunta Nami al verme apoyado en la ventana—. Dice Chopper que todavía no va a despertar.
Ambos miramos hacia la cama marinera donde Yuliett descansaba inmóvil, respirando de manera débil pero constante. No respondí enseguida. Me quedé observándola un segundo más antes de contestar.
—Ya lo sé. Solo tengo frío y desde acá se ve mejor si se acerca algún barco —me excusé con una mentira barata.
—Como vos digas... —murmuró Nami—. Yo solo vine a buscar un buzo.
Cuando terminó de decirlo, se dio la vuelta y salió de la habitación. Esperé a escuchar cómo la puerta se cerraba antes de soltar un suspiro pesado. Giré la cabeza y volví a mirarla fijamente. Algo no estaba bien. Su pelo estaba cambiando de color y no teníamos ninguna explicación. El tono habitual ya no estaba ahí; poco a poco se volvía naranja, y en las puntas empezaba a aparecer un rojo intenso, demasiado marcado como para ser casualidad.
No me moví. No dije nada. Solo la observé, intentando entender qué demonios estaba pasando.
De la nada, la puerta se abrió otra vez. Entraron Sanji y Chopper. Sanji traía una bandeja con un plato de sopa caliente, y Chopper sostenía una pequeña bolita roja entre las manos, con expresión seria. Ambos se acercaron a la cama sin hacer ruido, como si temieran despertarla aunque lleváramos semanas esperando que lo hiciera.
- ¿Como esta Luffy?- Pregunto
- Preocupado, no come tanto como siempre.- Dice Sanji
—¿Cómo está Luffy? —pregunté sin apartar la vista de Yuliett.
—Preocupado —respondió Sanji mientras dejaba la bandeja sobre una mesa—. No come tanto como siempre.
Eso ya era decir demasiado. Si Luffy no comía, entonces la cosa era seria. Miré de reojo a Chopper, que sostenía la bolita roja con cuidado, como si pudiera romperse con solo mirarla.
—No para de preguntar cuándo va a despertar —agregó—. Intenta hacerse el fuerte, pero se nota.
Volví la mirada hacia la cama. Yuliett seguía igual, inmóvil, con esa respiración tranquila que no coincidía con el caos que estaba provocando en todos nosotros. Apreté los dientes. Algo estaba pasando dentro de ella, algo que no entendíamos todavía, y mientras tanto el tiempo seguía corriendo.
Algo más también me llamaba la atención, además del cambio en su pelo. El arito que solía llevar en la oreja no estaba ahí. Era un detalle mínimo, casi insignificante para cualquiera, pero no para mí. Yuliett nunca se lo sacaba, ni para dormir, ni para pelear, ni siquiera cuando estaba hecha mierda. Siempre estaba ahí. Siempre. Y ahora no.
Me acerqué un poco más a la cama, lo justo para confirmarlo. La oreja estaba descubierta, sin marca reciente, sin señal de que alguien se lo hubiera quitado a la fuerza. Simplemente no estaba. Fruncí el ceño. No tenía sentido. Demasiadas cosas estaban fuera de lugar al mismo tiempo: el pelo cambiando de color, el sueño profundo del que no despertaba y ahora ese arito desaparecido.
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La protectora de los D {Pausada}
Fiksi PenggemarSu trabajo es proteger a las personas que contengan la D en su nombre, pero ya esta harta, cansada y agobiada de hacer eso. Este no es un trabajo fácil, ellos en cada época, generación o momento eran conocidos por ser los "busca problemas", pero tie...
