Tres días después de la reunión del Consejo Jedi, Ahsoka recibió su indulto, lo que la hizo salir de su meditación forzada. De inmediato, se convirtió en la líder indiscutible de los padawan rebeldes y en la supuesta representante de la facción de Anakin dentro de la Orden Jedi.
—Anakin, esto es genial —declaró Ahsoka un mes después de que su castigo fuera suspendido. Aunque Anakin seguía arrastrándola a sus clases, ella ya no se quejaba demasiado.
Anakin, que estaba sentado en el patio del templo, al lado de una gran fuente, pensaba en cuál debería ser su posición en esta guerra, pues su castigo también había sido levantado hacía un mes. Él miró a Ahsoka, que se sentó a su lado.
—Anakin, antes, cuando volvía al templo, no tenía a nadie más con quien hablar. Me sentía como un alienígena en este lugar, porque habías corrompido mi mente y este templo me parecía extraño —explicó Ahsoka.
—Solo te dije la verdad, y por eso no terminaste traumada como todos los demás —dijo Anakin con frialdad.
Ahsoka se acercó a su lado y se recostó en él.
—Gracias por eso, pero no es el tema actual. Esos padawan y caballeros Jedi en verdad necesitaban esto. Creo que algunos de ellos ya estaban pensando en tomar acciones radicales —dijo Ahsoka. Anakin la miró, porque eso era algo que él había notado, y también sabía que podía suceder. El código Jedi no contemplaba otro camino, lo que dejaba a los padawan y Jedi sin salida para toda la ira y la injusticia que estaban acumulando.
—Ahsoka, no eres una líder política —dijo Anakin.
—Solo hablamos. Es sorprendente todo lo que se callaban. Barriss, antes, parecía una sombra de la maestra Luminara, una seguidora de Windu, y ahora te sigue a ti, porque piensa que ya no debemos obedecer ciegamente al Senado. Eso fue lo que nos llevó a la guerra —dijo Ahsoka.
—Yo tampoco soy un líder político —dijo Anakin.
—Anakin, eres un maestro en el Consejo Jedi, encargado de la administración, la política y la relación con el Senado de la República. Eres un político —dijo Ahsoka, poniendo los ojos en blanco.
—No, no soy un político. Me castigaron con un puesto en el Consejo Jedi por tu falta de luces —se quejó Anakin—. Además, no me gusta cómo me miran todos en este lugar. Quiero marcharme —agregó con sinceridad.
Ahsoka se tensó. Era evidente que sabía a qué se refería.
—Anakin, en verdad… —Ahsoka no dijo más, pero Anakin simplemente asintió.
—Nací en Tatooine, un planeta en el Borde Exterior. Mi madre era esclava de una babosa Hutt, así que, al nacer, yo también era un esclavo —dijo Anakin, mirando a un grupo de padawan que le hizo una reverencia al pasar. Anakin asintió, percibiendo ese leve sentimiento de lástima que lo molestaba.
—Ahsoka, como esclavo, realmente estaba entre los que tenían suerte. Mi madre era una esclava valiosa por sus conocimientos. No éramos sirvientes; se podría decir que éramos la clase alta entre los esclavos. Teníamos nuestra propia casa e incluso un taller donde mi madre trabajaba. Mis habilidades y mi inteligencia tampoco eran comunes, y pronto me destaqué como mecánico, así que obtuve aún más privilegios.
»Aun así, me sentía tan encerrado e indefenso como todos los demás, aunque planeaba mi escape y el de mi madre, construyendo un escáner que me permitiera detectar el artefacto explosivo implantado en nosotros, hasta que Qui-Gon llegó a Tatooine y me liberó.
»Realmente no sabía si ir con él o no, porque antes de eso llegó Xión. Aun así, creo que por mi edad tampoco pensé demasiado bien las cosas. Yo era más idealista en ese momento y realmente me creía un adulto con responsabilidades, por lo que pensé que mi destino era salvar la galaxia —admitió Anakin, con algo de vergüenza.
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Star Wars Xion Terminada
Fiksi PenggemarEl alma de Xion, el dios viajero, se fusionó con la de Anakin en el universo de Star Wars, otorgándole todos sus recuerdos y conocimientos futuros. A pesar de ello, Anakin es consciente de que sus enemigos ya poseen todo el poder en sus manos, mient...
