Cuando Ahsoka despertó, estaban en medio de un pantano.
Se levantó de un salto, notando que su ropa eran solo harapos… bueno, lo que no se había quemado eran solo harapos.
Anakin estaba frente a ella, de pie, con los ojos cerrados. Su ropa estaba en un estado similar, pero su cuerpo no tenía ni un rasguño.
R2 estaba algo magullado, pero ileso.
Ahsoka miró a su alrededor. Se encontraban en un pequeño charco de aguas cristalinas, con raíces en el fondo y un fuerte olor a vegetación muerta. A su alrededor, varios grandes árboles bloqueaban la luz del sol. Más allá, se extendían estanques con raíces que emergían por todas partes.
Anakin permaneció con los ojos cerrados durante cinco minutos más, y Ahsoka no lo interrumpió ni se movió del lugar. Podía sentir la Fuerza actuando sobre ella. Anakin estaba haciendo algo… y Ahsoka supuso que era para protegerla.
Finalmente, Anakin abrió los ojos y la miró. Fue entonces que Ahsoka entendió por qué hasta ahora no había hablado, ni se había movido.
Era ese sentimiento que le quitaba la voz. Que la inmovilizaba. Que la obligaba a refugiarse en la Fuerza, dejando sus emociones atrás para poder seguir adelante.
Los ojos de Anakin estaban negros, y sus pupilas resplandecían con un blanco fluorescente. El lado oscuro se había asentado profundamente en él, y su presencia era idéntica a la del anciano de Mortis.
—¡Anakin…! —empezó a decir Ahsoka, pero él levantó una mano.
—Estoy bien, Ahsoka —dijo con pesar y dolor—. No me he convertido en un Sith. Solo he aceptado lo que soy, y mi destino —añadió, levantando la mano y acariciándole la mejilla con suavidad.
—Mi deseo es quedarme a tu lado… pero eso no será posible —concluyó. Luego pasó junto a ella, y Ahsoka no pudo decir nada, ni siquiera moverse.
Ya no podía sentir a su maestro. El vínculo entre ellos estaba bloqueado.
"Esta es mi propia decisión", pensó Ahsoka.
…
Un día después, Ahsoka observaba el cielo, de un azul verdoso, preguntándose cómo saldría de ese planeta.
—¡Ese idiota simplemente se marchó! —gruñó con rabia—. ¡Maestro desobligado, sácame de aquí! —reclamó.
Ahsoka arrancó una hoja de su improvisada ropa, hecha de raíces y hojas, y la mordió con fuerza.
—¿Por qué quieres ser un Jedi? —preguntó de pronto un hombre de cabello largo, que apareció frente a ella.
—¡Aaaaaah! —gritó Ahsoka, poniéndose de pie de un salto, tanteando el árbol detrás de ella en busca de algo con qué golpearlo. Su sable de luz debía estar hecho pedazos en el espacio.
—No soy un fantasma —dijo el hombre con una sonrisa sincera—. Soy un espíritu de la Fuerza. Mi nombre es Qui-Gon Jinn. Fui el maestro de Obi-Wan. Ya nos hemos visto antes… o algo así —se presentó.
Ahsoka se calmó un poco, aunque seguía molesta. Luego recordó a ese idiota.
—Anakin ya no es mi maestro —dijo con amargura—. Me abandonó —añadió, firme, afianzando sus pies sobre la tierra. No iba a creer que ese vago de Anakin hubiese logrado retener a su maestro. Lo único cierto era que ella había sido abandonada.
—Curioso… yo vi algo diferente. Me pareció que fuiste tú quien decidió alejarse. Además, si no me equivoco, ya no eres una padawan —respondió Qui-Gon.
Ahsoka parpadeó. Recordó que su maestro ya le había dado su lección final. Se suponía que ya era una Jedi…
—No he recibido el título oficial. Él me abandonó. Igual que a la Orden Jedi.
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Star Wars Xion Terminada
FanfictionEl alma de Xion, el dios viajero, se fusionó con la de Anakin en el universo de Star Wars, otorgándole todos sus recuerdos y conocimientos futuros. A pesar de ello, Anakin es consciente de que sus enemigos ya poseen todo el poder en sus manos, mient...
