Saori bebía y succionaba con avidez mientras sus piececitos se agitaban vigorosos. Sus pequeñas manos palmeaban el hinchado pezón de omma para que saliera más leche. ¿Yo que hacía? Pues estaba viendo como mi hermanita quedaba completamente satisfecha. Derrepente llego el, si ese hombre alto y con olor horrible. Comencé agitarme, si eso no funcionaba tendría que llorar y gritar, omma siempre me cogía en sus brazos y me susurraba bonito.
-Chan carga a Sungmin, parece que necesita un cambio de pañal- el alfa vino hacia mí, me agite con más fuerza para mostrar mi desacuerdo. Ese olor, esperen, sabía que me sonaba de algo. El olor a madera, ¡Eso traía malos recuerdos a omma!. Comencé a llorar con mucha fuerza, usando toda la capacidad de mis recién estrenados pulmones.
-Nooo nooo bebé tranquilo, ya llegara tu turno- Calmaba el alto
-Sungmin, por favor cálmate, ¡Hazle caso a appa!- me enfurruñe y comencé a llorar
-¿Appa?, esa cosa no era mi appa, nuestro padre debía de oler bien, protegernos y hacernos jugar, ese hombre apenas se aparecía
-Kyungsoo, creo que debo tomarme la licencia de paternidad, no esta bien que hagas todo solo, ellos no están acostumbrados a mi aroma- el pelinegro acomodo a Saori porque la bebé comenzaba a devolver la leche, le limpio la pequeña boca y la recostó sobre su hombre mientras sobaba su espaldita
-No quiero perjudicarte, tu mismo dijiste que tu carrera es muy importante- Chanyeol en verdad apreciaba a su omega, había sido extremadamente valiente y considerado, era el momento de retribuírselo de alguna manera
-¡Mira, onta bebé!- el hombre horrible me acerco a su cuello. Apestaba, era feo, cítrico y muy intenso. Era una ofensa a los derechos de un bebé ser sometido a esa tortura, mi pequeño cuerpo comenzó a temblar porque mi cabeza estaba muy roja por el esfuerzo
-Ya entendí, dámelo Chan- no podía parar de llorar. Omma me calmo, aun así, mis manos comenzaron apretarse y mis piernas se agitaron. ¿Era el único incomodo?
-¡Ya Sung, ahí viene tu leche!- intento calmar mi supuesto appa. Omma me acomodo y me pego a su pecho, pero no quería, solo quería respirar aire puro. Había un aroma raro y nauseabundo circulando en el ambiente. No fue mi intención, pero aprete con más fuerza y omma se quejó por mis acciones
-Ay ¡Me mordió! ¿Estará enfermo?
Chanyeol comenzó a liberar un aroma de enojo. Sungmin podía ser su hijo, pero tenía que castigarlo y hacerle saber quién estaba a cargo
-¿Acabas de morder a mi omega con esa boquita?- El alto me cargo y me llevo lejos de omma y Saori. ¿Acaso ese era mi fin? No volvería a verlos más. No había hecho nada para ser castigado de esa forma. Appa me cargo apretando mi cuerpo contra el suyo, intente defenderme, pero poco podía hacer contra ese gigante. El buscaba algo en ese aparato enorme gris en donde había muchas cosas coloridas pegadas en la puerta.
-¡Vamos a tener algo diferente esta vez!- cuando al fin pude verlo de nuevo. El me acerco una cosa brillante y pegajosa. Mis dedos intentaron tocarlo y se quedaron pegados, me asusté y escondí mi cara en su pecho, mala idea porque apestaba, tenía ganas de devolver
-Shuu, tranquilo, Sung mira es caramelo, a todo niño le gusta el dulce
-¿Niño? Este loco no sabía que era un bebé
-¡Chan revísale el pañal!- el orejón me alzo y olisqueo entre mis intimidades, estaba limpio, solo me hacía cuando omma decía que me bañaría dentro de un rato, porque odiaba estar sucio
-No, todo en orden Soo. ¡Vamos Sung come esto mientras aun no tienes dientes! Kyunsoo me castrara si nos ve, aprovecha amigo- el gigante volvió acercármelo a la boca y me agite para negarme
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ROOMMATES
Ficção Adolescente"Buenos días Melbourne" ameniza todas las mañanas de la calurosa ciudad australiana, en este programa radial el locutor Park Chanyeol realiza entrevistas y es dj. Su vida dará un giro inesperado cuando conoce a Do Kyungsoo. ¿Qué tienen en común un...
