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*Pov Sunghoon*

Cuando llegamos a la cafetería, sentí alivio y pesar al mismo tiempo. Alivio porque estaría separado de éste chico por fin después de veinte largos minutos. Y pesar, por ver el lugar a donde Heeseung pretendía que entrara.
 
—¿En serio Seung, aquí?—reclamé bajando de la moto, Sunoo imitó mi acción.

—Lo escogí yo.—contestó Jungwon—Es un lugar bonito, ¿cierto Sun?

—Sí, muy a nuestro estilo.—añadió con una sonrisa. 

Un gran letrero con colores chillones y letras curvadas se alzaba por encima del local, Honey Mel's coffee lucía en color rosa.

Éso solamente me hizo tener náuseas por imaginar qué clase de decoración tendría el lugar, si era al "estilo" de éstos dos arcoíris andantes, entonces mi día sería una pesadilla.

—Ajá, hubiéramos elegido nosotros.—bufé con evidente hastío. 

—Éso sería descortés, idiota.—corrigió Heeseung con una sonrisa burlona.

De haber sido decisión mía, ni siquiera estaría aquí parado en primer lugar. Y de haber sido arrastrado por él aún así, al menos estaríamos en mi café bar favorito, no en ésta cosa llena de luces y colores raros.

—Ya no seas amargado, vamos.—Jungwon comenzó a caminar junto con Sunoo, nosotros sólo los seguimos.

Suspiré pesado antes de dar un paso al frente, realmente no tenía ganas de estar en una cita doble, mucho menos con ellos. Porque sí, por más que lo negaran, ésto está catalogado como cita, término que odio, por cierto.

Heeseung me sacó de mis pensamientos con un codazo ligero, lo miré confundido obviamente, y él señaló con la mirada hacia abajo. Por inercia, seguí la dirección que indicó, y juro que mi cara se tornó rojo brillante gracias a sus estupideces.

—Heeseung, no estés de pervertido.—le susurré un poco apenado.

—Tú tampoco has apartado la vista.—rió levemente.

Si bueno, la vista no era mala, debo admitir que ésos pantalones le quedan muy bien a Sunoo. Pero ¡no!, ¿¡qué carajos dije!? Y Heeseung casi babeando por ver a Jungwon, ésto está mal, la cosa aquí es, ¿porqué seguí con los ojos clavados en... Ése lugar?

En fin, luego de que logré separar mi vista de su cadera—por no mencionar lo que realmente captó mi atención—y enfoqué mi alrededor, nuevamente quise golpear a Heeseung, además de sentirme nauseabundo. Es que simplemente todo era horrible a mi parecer.

Había demasiada luz cuando no debería ser así, ¿de qué sirve tener encendidos ésos focos enormes a las tres de la tarde? El piso era como un tablero de ajedrez, cosa que podría marear a cualquiera que lo viera fijamente por más de diez segundos. Y para rematar, los sillones eran azules con rosa, tan brillantes y coloridos que eran difíciles de ver.

Ah, y la música que estaban usando para ambientar no podía ser peor. Madonna, su voz ha estado adherida a mi cabeza por casi dos días consecutivos, lo único que quería era no tener que escucharla aquí también. Mi única fortuna fue que era una canción diferente a la que me tiene traumado, ni siquiera sé cómo se llama, pero sé identificar que no es Vogue.

Jungwon fue quien indicó en qué mesa nos sentaríamos, escogiendo un lugar sumamente cliché, una mesa para cuatro junto a un ventanal.

Desde allí había vista hacia la calle, así que por un mínimo segundo agradecí ya que podría estar pendiente de las motocicletas. Pero me cae un poco mal el hecho de que él nos esté diciendo que hacer, sólo falta que también escoja lo que comerá cada uno.

Falling For You || SungsunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora