Capítulo 43 - Café

17 1 0
                                        

Pecadora

Su respiración se ha vuelto más superficial, sus ojos se han abierto unos milímetros, y sus labios se han abierto un poco. Bien, he tenido el efecto que quería. Necesito que se decida de una puta vez, necesito de su ayuda, pero nunca se me ha dado bien suplicar y mucho menos pedir ayuda. Así, con la pistola entre mis manos a dos metros de él, espero que su cabeza solo este maquinando mil maneras por detenerme, por acabar con mi vida o de enfrentarme y parar esto. 

La adrenalina recorre mi torrente sanguíneo a una velocidad que asusta. Hacía tiempo que no sentía estas emociones. Y pesar que el hombre que me las provoca va a morir en menos de cinco minutos, hace que... ¿me duela el pecho? No puede ser, estoy pensando en verdad que esto es un desperdicio, que es una vida que no debería de morir...

-Pecadora... -su voz tan relajada con un poco de temor en el fondo, a todos les da miedo la muerte, pero no es miedo lo que veo en sus ojos -. Podemos hacer esto de otra manera - da un paso hacía mí-. Podemos buscar la manera de acabar con Valentino sin que corramos tanto peligro, y yo te ayudaré sin necesidad de una amenaza tan latente. 

Su cuerpo se va acercando en lo que levanto el arma y le apunto al pecho. Cuando el cañón esta apoyado en su pecho para de andar. Desde este momento tengo su vida en mis manos y él la forma de poder evitarlo si es rápido. Estamos a manos, pero es lo que he querido, no quiero acabar con él. Me lo he pasado muy bien, he sentido esa posesividad que se lee en los libros de dark romance, he podido bajar la guarda, en alguna ocasión, y me he sentido libre. Porque....

Niña tonta, esta colada por él por eso te sientes ansiosa en este momento, habla Sen y se da un golpe en la frente como si fuera más normal del mundo.

-Dame un motivo para no disparar y acabar con esto ahora mismo - le digo mirándolo a los ojos. 

-¿Llevas lentillas? - su pregunta me tuerce el gesto -. Es que un ojo lo tienes de color azul y el otro... Verde.

-Mierda - joder, se ha caído la puta lentilla.

-Joder Pecadora -se pasa las manos por la cara, hasta pasarlas por su pelo -. ¿Cuántas mentiras tienes para mí? ¿Te queda alguna en el arsenal?

Lo miro unos segundos, si es cierto que uso, mejor dicho abuso de las lentillas. Mi ojos, siempre jodidos ojos, y la puta heterocromía. Siempre uso una lentilla en un ojo a no ser que quiera un color mas neutro.

-Me quedan algunas Coronel, lo normal en una espía - contesto con la mejor de mis sonrisas-. Tengo heterocromía ocular. Mi ojos son dispares, es algo que siempre oculto. Por lo único que pueden conocerme. 

Nuestros ojos chocan, no hay movimiento solo el sonido de nuestras respiraciones y el bullicio a lo lejos de la ciudad. La brisa mueve mi pelo y le suelta el pelo a él. No hay palabras pero su cuerpo se pone en tensión. Temo su reacción, porque me hará disparar y temo acabar con su vida, si eso ocurre.

-Sé que lo que voy a decir esta fuera de contexto - dice rompiendo el silencio con una voz ronca-. Pero que tengas mi vida en tus manos, me acaba de poner muy cachondo y solo quiero follarte para oírte gemir fuertemente...

Abro mis ojos a la par que voy escuchando sus palabras salir de la boca. Porque este maldito hombre tiene que hablar tan sucio y con esa maldita voz. Mi respiración se acelera a la par que veo sus ojos moverse de mis ojos a mis labios y detenerse en el escote de la camiseta. 

Mierda, no estoy lista para llevar el control.... dice en su susurro alejado Per.

En un movimiento mi arma cae y mis labios chocan con los suyos, demasiada tensión acumulada. Demasiadas ganas acumuladas. 

Juego Secreto (BORRADOR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora