Me encontraba nerviosa, tumbada en la cama, en esperas del médico llamado por la reina, la cual estaba sentada en una silla, con esa ilusión marca en sus felices ojos....
Pensando, es lógico que la reina pueda pensar que puedo estar en estado, han sido casi dos meses de matrimonio en los que literalmente no hemos salido de la habitación y Frederick y yo no nos hemos contenido.....sería algo posible...
El aire en la habitación estaba cargado de una mezcla de calma y tensión. Había algo en el silencio que me hacía sentir más nerviosa de lo que esperaba. Los rayos del sol se filtraban suavemente a través de las cortinas, pintando todo con un brillo dorado, pero ni la luz ni la belleza del lugar podían calmar la agitación que sentía en mi interior. Me encontraba sentada en la cama, mi vestido blanco de lino rodeándome como una segunda piel, y mi corazón latía con una intensidad que me dejaba sin aliento.
Miré a la reina Sophia, mi suegra, sentada en una silla junto a la ventana. Su mirada era tranquila, casi serena, como si no hubiera un nerviosismo en el aire. Pero yo sabía que ella entendía, que ella había estado en mis zapatos antes. Su presencia siempre me daba consuelo, un consuelo que en ese momento me sentía necesitada más que nunca.
— Denise, querida, ¿estás cómoda? —me preguntó con suavidad.
Asentí con la cabeza, aunque sabía que no era completamente sincera. Mi cuerpo estaba tenso, mis manos frías, y la ansiedad me envolvía como un manto pesado. No era fácil compartir momentos tan personales, aún con la reina Sophia. Pero a medida que me miraba, sentí un calor reconfortante en su mirada, una mirada que decía más que mil palabras. Ella no era solo la madre de Frederick, también era una mujer amable, sabia y generosa. Y por eso, a pesar de todo, me sentía segura en su compañía.
— Estoy bien, su majestad —respondí, forzando una sonrisa, intentando controlar los nervios que amenazaban con desbordarme—. Solo… es extraño, ¿no? Todo esto.
La reina Sophia asintió con una comprensión que me hizo sentir más tranquila. Me sonrió con ternura, levantándose de su asiento y acercándose para posar su mano sobre la mía.
— Mi querida Denise, entiendo cómo te sientes. La maternidad es un viaje que empieza con incertidumbre y esperanza. Pero confía, el futuro traerá lo que debe traer. Y no estás sola. Frederick y yo siempre estaremos a tu lado.
Sus palabras, tan cálidas y llenas de amor, me hicieron sentir un poco más ligera. Quizás era la tranquilidad en su voz, o tal vez el simple hecho de que ella me entendiera. Pero la verdad es que no podía evitar sentir una pequeña chispa de esperanza en mi corazón.
En ese momento, la puerta se abrió con suavidad, y un hombre mayor, de aspecto serio pero amable, entró en la habitación. Era el médico de la familia real, conocido por su profesionalismo y discreción. Saludó a la reina Sophia con un leve gesto de la cabeza y luego se volvió hacia mí.
— Su Alteza, si me permite, procederemos con la consulta —dijo, su voz tan calmada que, de alguna manera, me tranquilizó aún más.
Miré a la reina Sophia, que asintió, y me permitió sentir que, con ella a mi lado, todo estaría bien. El médico se acercó con cortesía, preparándose para el examen, y, aunque mi mente estaba llena de preguntas y dudas, traté de mantener la calma. Todo eso era por Frederick, por lo que queríamos juntos, por lo que deseábamos con todo el corazón.
Al principio, todo fue una mezcla de sentimientos encontrados. Estaba nerviosa, sí, pero también expectante. ¿Sería cierto? ¿Lo que había esperado durante semanas? Mientras el médico realizaba la revisión, el tiempo parecía ralentizarse, y mi mente se llenaba de pensamientos dispersos, preguntándome si el sueño de ser madre finalmente se haría realidad.
El médico se inclinó hacia mí después de unos momentos, sus ojos tranquilos pero llenos de una emoción sutil.
— Su Alteza —dijo con una suavidad que me hizo detener la respiración—. Tengo el placer de informarle que está esperando un hijo.
El aire se me escapó del cuerpo, como si la sorpresa y la alegría me hubieran robado el aliento. Mi corazón dio un vuelco, y una sensación cálida y suave me recorrió de pies a cabeza. Estaba esperando un hijo. El sueño que había tenido durante tanto tiempo, que había compartido con Frederick, ahora era una realidad.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, y no pude evitar que una se deslizara por mi mejilla. Era la emoción, esa mezcla de alivio, de esperanza, de amor. No podía creerlo, pero al mismo tiempo, sabía que había algo profundo en esas palabras. Algo que cambiaría nuestras vidas por completo.
La reina Sophia se acercó, su rostro iluminado por una sonrisa que reflejaba el mismo amor y felicidad que sentía en mi pecho.
— Mi querida Denise, qué maravilla —dijo, con la voz llena de emoción—. Frederick estará encantado, y yo también. Esto es un momento glorioso para todos nosotros. Estoy segura de que serás una madre increíble.
Sentí el peso de sus palabras como un abrazo cálido, y en ese instante, supe que todo lo que había sentido hasta ese momento, todo el miedo y la incertidumbre, valía la pena. Había algo maravilloso por venir, algo que trascendía todo lo que conocía. Mi vida, nuestra vida, había dado un giro hacia lo desconocido, pero a la vez, hacia algo profundamente hermoso.
El médico se inclinó nuevamente, con una sonrisa aprobatoria.
— Todo parece estar en orden, Su Alteza. Puede estar tranquila, tendrá un embarazo saludable. No dude en llamarme en cualquier momento si tiene alguna preocupación.
La reina Sophia, viéndome tan emocionada, se acercó aún más y me abrazó suavemente. Sentí su calor, su apoyo, y su amor.
— Denise, querida, te prometo que estaré a tu lado en cada paso de este viaje. Eres parte de nuestra familia, y juntos lo viviremos con alegría.
Las palabras de la reina se hundieron en mi corazón, llenándome de gratitud. Me levanté lentamente de la cama, mi corazón latiendo con fuerza. Me sentía más cercana que nunca a ella, a Frederick, a la familia que acababa de formar, pero ahora también sentía que había algo aún más grande por lo que esperar: mi futuro como madre. Todo se sentía más real, más cercano, y de alguna manera, todo parecía estar en su lugar.
A medida que la reina Sophia me tomaba del brazo, me sentí segura. Con ella a mi lado, sabía que este nuevo capítulo sería el comienzo de algo glorioso. Un viaje lleno de amor, esperanza y, sobre todo, familia.
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Acianos -Bridgerton
Fanfiction"Querido lector, este año en la temporada de 1813, en la casa de la viuda vizcondesa bridgerton se colocarán en el mercado matrimonial a dos preciosas jovencitas, y absolutamente delicada, una más que otra, Daphne y Denise Bridgerton, hagan sus apue...
