"Querido lector, este año en la temporada de 1813, en la casa de la viuda vizcondesa bridgerton se colocarán en el mercado matrimonial a dos preciosas jovencitas, y absolutamente delicada, una más que otra, Daphne y Denise Bridgerton, hagan sus apue...
"¡Larga vida al rey!¡Larga vida al rey!" Resonaba por todo el salón ceremonial el aullido de la multitud presente en la coronación de mi amado Frederik... Ahora rey de Prusia.
Él estaba allí en medio de todo frente al trono, con una enorme y pesada corona más grande que su cabeza, con una cruz dorada en la mano derecha y su espada en la izquierda.
Seguía siendo el Frederik que conocí en aquel jardín hace ya casi ocho años, es cierto que la paternidad lo ha suavizado un poco pero sigue siendo él en esencia.
Un poco más atrás, más próximo a mí está nuestro primer hijo... Al que llamamos Niklaus... Mi pequeño Niklaus, tan rubio como su padre y con un carácter bastante similar debo reconocer Pero es tan gracioso verlo ya tan serio siguiendo el protocolo a raja tabla.
Frederik siempre dice que dará guerra en un futuro, sobre todo a nosotros dice, que Niklaus será como él con el matrimonio, negado a la idea. Ya veremos... Todos caen finalmente. Pero desde luego él será quien elija, igual que Frederik me eligió a mí y yo a él.
Siento un tirón del bajo de mi vestido y al bajar la mirada era nuestro niño más pequeño, Leopold, nuestro bebe de un año y un mes.
—¡Ba ba! — balbuceo mi pequeño con energía, lo que ocasionó que saliese de mi boca una carcajada silenciosa y que me agachase a besarle el cabellito a mi pequeño.
Estaba rodeada de nuestros otros tres hijos aparte de Niklaus, nuestro pequeñín Wilhem, de cuatro años y siete meses, un pequeño diablillo sin descanso. Mi pequeña Willow de dos años y once meses, está a nada de los tres añitos... Nuestra princesita Niklaus adora a su hermanita, es tan protector con ella... Es una lindura verlo ponerse delante de ella cada vez que por ejemplo un perro aunque sea un cachorro de perro salchicha. Y por supuesto nuestro pequeño Leopold el ser mas adorable que hay en este palacio.
La ceremonia de coronación tardó poco más y al acabar por supuesto que Frederik llegó a mi posición con niklaus al lado, ambos totalmente serios y rectos... Por dios niklaus es una versión infantil de mi esposo.
—Mi reina...— Frederik Tomo mi mano al llegar a mí y me beso los nudillos, ciertamente se había vuelto más romántico con los años, siempre en unos parámetros que denomine parámetros Frederik.
—¡Mamá!
Niklaus corrió a abrazarme, será un pequeño soldadito pero con mamá pierde todo formalismo... Lo tomo en brazos y él se aferra a mi cuello. Cree Frederik qué no lo veo pero noto siempre que tomo en brazos a nuestros hijos o cuando los alimentos delante de él veo su sonrisa diminuta y disimulada formarse.
—¿Mi pequeña princesa?— Frederik extendió sus brazos para que Willow reaccionará... Ella sonrió tan graciosamente y caminó como pudo a los brazos de su enorme padre.
—Hace un tiempo no hubieses siquiera imaginado esto...— Le dije a mi esposo al ver cómo le brillaban los ojos mientras su hija le tiraba de la barba.
—Desde luego que no... Sabes perfectamente Denise que rompiste mis esquemas. —Dijo secamente y de manera directa... Con un poco de risa en su voz.— Vamos a la habitación ya todo este espectáculo ha terminado, mañana empezamos fuerte y quiero estar con mi familia.
Me ofreció su brazo libre aunque bueno no era para él una oferta, al agarrarme empezamos a irnos a nuestros aposentos nuestros niños jugando al pilla pilla de camino... Los criados deben estar hartos de tres niños inquietos que no paran de jugar en todo el día... Menos mal que nuestra pequeñaja salió tranquilita.
Pronto anocheció sin que nos diesemos cuenta... Lo que provocó que poco a poco los niños cayesen rendidos, y poco a poco los fuésemos acostando. Fue un rato largo hasta que finalmente Frederik y yo nos acostamos en nuestro lecho, que desde que somos padres se siente cada vez más como el paraíso.
—Mi reina...— Escuche susurrarme a Frederik Una vez acomode mi cabeza, mi mejilla sobre su pecho.
—¿Frederik?— le respondi tras un suave y pequeño bostezo.
—Gracias por aparecer en mi vida...
FIN
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