Capitulo 33

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Christopher Morgan Harts

-Un placer teniente James, soy la Capitana morgan.

Reparo a la mujer que acaba de llegar y hace que mi polla se ponga peor que antes, el vestido se le pega al cuerpo haciéndola ver exquisita.
La teniente toma su mano y le sonríe amable pero esa sonrisa se borra cuando voltea a mirarme y se vuelve a sonrojar.

-¿A mi no me vas a saludar?- pregunta Lewis abrazándola y mirándola con deseo.

Tomo a mi mujer de la cintura pegandola a mi cuerpo besándola duro, meto mi lengua en su boca sacandole un gemido ahogado, le manoseo el culo todo lo que quiero y le restriego mi ereccion en el vientre haciendo que mueva las caderas pegándose más a mi.
Un carraspeo hace que se separe de mi observando las tres personas que nos miran fijamente. Bratt me mira con odio, sabrina mira a mi mujer con los ojos aguados reflejando cuando la odia, la teniente la mira con celos, mi mujer se limita a mirarlos y voltea a verme los labios relamiendose los suyos.

-Muchas presentaciones por hoy-dice jadeando mientras se sienta.

Le acaricio la espalda pegándome a ella mientras pone su mano en mi muslo.

-¿Cuanto llevan casados?-pregunta la teniente sacandonos del silencio que habia.

-Hace poco cumplimos 5 años.

-¿Te divorciarias?- pregunta Bratt con descaro.

De que le sirve tener a Rachel sabiendo que se muere por Viktoria, me infla el ego que ella ni lo tope, que solo tenga ojos para mi.

-¿De Chris? Ja, eso jamas- responde mi mujer bebiendo vino de su copa.

Pasamos el resto de la cena hablando o mejor dicho Bratt hablándole a mi mujer. Me enerva que crea que tiene posibilidades de algo, ella es mía y solo mía.

-Esta muy linda tu novia Brattcito-dice Viktoria con sarcasmo disimulado.

-Un poco callada- sigo la conversacion- Tal vez se quedo sin legua- Acercó la copa a mis labios para hablar más bajo- O tal vez estaba muy ocupada fantaseando conmigo enfrente de su novio y su cuñada.

Recibo un golpe bien dado en mi pierna, una silla se corre con fuerza y veo a mi mujer levantarse de su silla para ir camino al baño. Dudo que Bratt me hubiera escuchado, esta muy encantado con la mujer que se acaba de ir, yo estaría muy encantado con sacarle los ojos aquí mismo pero no quiero tener problemas con mi esposa y que luego me deje sin sus tetas.

...

El gran portón con las letras MN se abre dándonos paso, parqueo el auto enfrente de la gran mansión, sale del auto aun sin dirigirme la palabra. Bien, si no me habla haré que lo haga, voy detrás de ella dándole las llaves a uno de los trabajadores para que guarde el auto, camino más lento para ver como se mueve su culo subiendo las escaleras al segundo piso, abre la puerta y la alcanzo tomándola del cuello con una mano volteandola y besándola, chupo sus labios pegandola más a mi, subo su vestido hasta su cintura agarrandole los glúteos.

-¿James te la dejo así de dura?- me pregunta enfurecida bajándose el vestido.

-La tengo así por tu culpa desde la mañana- le digo quitando mi saco y desabrochando mi cinturón arrojandolos al suelo.

-¿Te gustó?

Tomo su mentón alzando su cabeza, veo la inseguridad en sus ojos. La beso lentamente. No debe creer esas estupideces. James no es nadie a comparación de mi mujer, ninguna mujer es lo que mi mujer es.

-Nena-le doy otro beso, pongo una de sus manos en mi polla y la otra en mi corazon- Ambas cosas te pertenecen, no creas que voy a dejar de amarte o de desearte como lo hago de la noche a la mañana. Eso no va a cambiar nunca, ni por ella ni por nadie. En mi vida solo estas tú.

Se voltea sentándose en nuestra cama, me mira coqueta con una sonrisa que me deja sin aliento, se apoya en sus codos abriendo las piernas dejándome idiota con esa acción.

-Ven y me demuestras cuanto me amas.

Viktoria Newton Parks

Se agacha metiéndose entre mis piernas, me saca las bragas y las mete em el bolsillo de su pantalón. Me besa los muslos internos sacándome jadeos, no es el único que está con ganas desde la mañana, con un hombre como el es imposible no calentarse con sólo verlo.

Da una primera lamida a mi coño haciéndome arquear la espalda, tomo su cabeza dejándola ahí y alzó las caderas para que continúe, chupa ambos labios, los muerde y después se prende de mi clitoris, siento 3 de sus dedos entrar en mi con fuerza, gimo agarrando su pelo para que me lleve a la cima del extasis. Las piernas se me hormiguean y siento la gran oleada en mi cuerpo que desata mi orgasmo, se traga todos los restos de mi humedad levantándose del suelo.

Se saca la camisa negra mirándome a los ojos, baja la cremallera de su pantalón haciéndome relamer los labios, saca su pantalón y su boxer mostrando la gran ereccion que tiene, inconscientemente gimo subiendo las caderas desesperada por tenerlo dentro.

Su boca toma la mia con uan intensidad feroz, devorandome como si el tiempo se escurriera en cada jadeo. Arranca mi vestido dejándome completamente desnuda, me agarro a sus hombros manteniendo el equilibrio para no caer por su bestialidad. Cuando sus labios descendieron por mi cuello, mordiendo con la misma pasión con la que besaba, un gemido escapo de mi garganta. Mis dedos se enredaron en su cabello, tirando con fuerza, provocandolo. Su risa ronca contra la piel de mi cuello hizo que me estremeciera.

Tomo mi cabello en un puño y tiro de el hacia abajo haciendo que mis tetas quedarán en su dirección, las metió en su boca devorandolas y metiéndome su glande de una sola estocada haciéndome gritar, el salvajismo con el que me folla me encanta, hace que pierda la razón en segundos, lo único que tengo claro es lo mucho que disfruto tenerlo dentro.

-¿Te gustó Rachel?-le pregunto en un balbuceo perdida en sus embestidas.

-Mirame, me tienes a tus pies, venerandote, amándote y deseándote-jala más mi cabello, sabe que me gusta.

Pone su lengua desde mi hombro subiéndolo hasta mi oído dejando un camino de saliva.

-Si vas a hablar de Rachel cierra la boca, solo tienes permitido abrirla para gritar el nombre de tu hombre.

-¡Christopher!

Grito con fuerza cuando sube mi pierna a su hombro abriéndome más y haciéndolo más duro, muevo la cadera en círculos haciendo que mi marido sulte un gemido ronco que hace que me moje más, me magrea las tetas. Mi mente se pierde y solo queda el vaivén desesperado de sus embestidas, cada movimiento me acerca más al borde, hasta que el placer nos hizo explotar en una oleada cegadora, arrancandonos un gemido ahogado.

Mi cuerpo tembló contra el suyo, apoya su cabeza en mi hombro besandolo, acaricio su cuello tomando aire empezando a pensar claramente. Lo aparto recordando que mi teléfono esta descargado.

Me levanto llendo a mi oficina quedando fría al ver las rosas negras que hay en el escritorio, me acerco tomado la nota que hay en ellas.

"Disfruta tu noche amore, puede ser la última que tengas es paz.
Con respecto a nuestro trato pues...digamos que encontré una opción mejor."

Arrojo ambas cosas a la basura, si quiere guerra pues la tendrá. Salgo de mi oficina después de poner a cargar mi teléfono, veo a mi marido recorrerme con la mirada me subo quedando a horcadas sobre el besandolo como el me besa.

-Espero que estés listo para una segunda ronda.

-Para una segunda y para seguir toda la noche- me dice en tono seductor.

Empiezo a montarlo haciendo que la cabecera de la cama choque contra la pared.

Ni Rachel, ni Antoni, ni Ilenko, ni nadie va a dañar a Christopher ni a mi familia. Desde que llegue aquí me he esforzado por tener todo en orden, me veía venir esto, una guerra entre los seres infernales, los Mascherano, los Romanov, los Morgan y los Newton.

A Crown of IronHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora