Capitulo 23.

390 48 2
                                        

En el silencio de la noche era acompañado por pesados jadeos haciendo eco en la habitación de Izuku, este sudaba y jadeaba estando en su cama, no hacía calor, pero lo que estaba pasando en su mente lo hacía más que sudar. Un puñetazo que hizo eco en todo ese vacío resonó mientras un Izuku todo por el suelo para agarrarse al vientre sintiendo un fuerte dolor en todo el abdomen y pecho estando en su forma híbrida. Las pesadas pisadas de Kaido retumbaban acercándose al pecoso sin su Kanabo en manos, levantó el pie listo para aplastarlo, aunque antes de eso. Izuku rodó hacía un lado y salto hacia atrás para observar al Rey de las bestias, que para ser más entretenido el combate si es que se puede llamar así, no estaba usando más que los puños para hacerlo entretenido. Izuku recuperó el aliento solo para ver el puño enorme de Kaido que lo golpe mandándolo hasta chocar con el cuerpo del dragón que observaba todo en total silencio viendo cómo el pecoso caía una vez más en el suelo.

- Patético. - Se trono el puño. - No se, porque estoy esperando que un simple mocoso me de algo para divertirme en una batalla decente. - Kaido observó como una vez más Izuku se volvía a levantar pese al dolor.

- Entonces... entréname. - Izuku se levantó una vez más.

- Que? Por que entrenaría un mocoso tan débil? - Pregunto observando seriamente al peli verde que levantó la mirada.

- Porque soy débil y tu buscas un combate de verdad, entonces entréname! Quieres que me enfrente a ti y te de una pelea? Entonces entréname para darte lo que quieres! - Izuku lo miro y Kaido molesto uso su Haki de conquistador, pese al peso de la voluntad de Kaido, Izuku no cedió mirándolo con ojos determinados y al verlo el pensó seriamente en que hacer, tanto que estuvo callado en un buen rato.

- Que molestia eres mocoso... si quieres que te entrene, primero lo primero. - Apunto su grueso dedo al pecoso. - Debes de encargarte de ese cuerpo, entrena fortalece el cuerpo flácido que tienes. Odio la idea de tener que enseñarte, pero es mil veces peor estar aquí esperando a un combate que sea decente para mí. - Kaido molesto tomo de su calabaza y le miro. - Tienes voluntad, pero eso no te bastará para siquiera hacerme daño.

- Lo se, pero a cambio de darte un luchador digno, dime de una vez que es esa habilidad que usas? Esa que hace que sienta un enorme peso sobre mí cuerpo. - Pregunto el estudiante a el Rey de las bestias que tomo aire y suspiro molesto.

- No te diré nada mocoso, ya hay suficiente usuarios de haki en el mundo. Pregúntale a uno. - Respondió molesto el Oni antes de tomar del sake infinito de su calabaza.

- Pero, nadie sabe que es eso, quiero saber. - Kaido suavizó levemente la mirada, efectos del alcohol de su inexplicable infinito sake de su calabaza.

- El Haki es una fuerza que todo ser vivo posee en el mundo: "Presencia" "Espíritu de lucha" y "Intimidación"... no es nada fuera de lo natural, que podemos sentir naturalmente. - Mira si mano empezando a fruncir el seño. - Pero, la mayoría no se da cuenta de este poder "El no darse por vencido" es una fuerza poderosa divida en tres tipos. - Envolvió el puño en haki antes de agarrar su Kanabo molesto ya entrando de suavidad a ira y envolver su arma en haki dejando de ser un borracho suave a uno enojado. - Ya me cansé de hablar! Raimei Hakke!

El golpe que recibió Izuku fue tan fuerte que despertó cayendo al suelo de cara totalmente asustado y sintiendo el dolor en todo su cuerpo, no podía entender cómo podía sentir dolor sin recibir el daño real, se levantó mirando sus manos transformadas antes de suspirar para ir al baño a lavarse la cara para luego suspirar, se quedó unos segundos mirándose en el espejo, antes de tomar aire y suspirar, antes de caminar con dirección hacia su mesita de luz y mirar un momento el teléfono pensando, era sábado las clases no eran una preocupación, aunque Izuku tenía un objetivo ahora, entrenar todo lo que pudiera entrenar, ya que su tiempo ahora era muy limitado, pues entre exámenes y tareas tenía poco tiempo, así que los sábados y domingos eran días libres donde debía de aprovechar para fortalecer el cuerpo lo antes posible, aunque no sabía cómo por eso le pregunto a su Maestro Power Loader para que le ayude con el tema.

FructusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora