Capítulo 7: No voy a tener compasión

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Una alarma mágica me despierta. Son las 8 de la mañana, los Juegos comienzan a las 10, por lo que tengo tiempo de darme una ducha.

Cuando salgo, cepillo mi cabello rubio mientras piendo en la competencia.

Va a ser pan comido. Sonrío.

-Que os den a todos los que no creéis en Fairy Tail, ¡vamos a ganar, porque somos los mejores! -exclamo, de espaldas a mi cama, haciendo el símbolo de Fairy Tail.

Escucho una risa, y me alarmo.

Empiezo a mirar debajo de la cama, en el baño, dentro del armario... Nada.

La risa se hace más fuerte, y hasta que no salgo al balcón, no me doy cuenta de que Rogue está en el suyo.

-¿Qué te hace tanta gracia? -le pregunto, mirándolo mal.

Él ríe más fuerte y se cae al suelo. Está llorando de la risa, y golpeando con el puño izquierdo el suelo, mientras que con el derecho está agarrándose el estómago. Intenta enderezarse, pero se vuelve a caer de culo.

-¿Qué clase de drogas tomas, Rogue? Te afectan demasiado -le digo, entrando en mi habitación, pero sin cerrar el balcón.

Se levanta y me mira con aire seductor.

-Mi droga eres tú -me dice mientras me guiña un ojo.

Me transformo en una vieja con sobrepeso en bikini.

-Gracias, ya lo sabía, por eso la pregunta -le digo, posando como una supermodelo, tumbada de lado en el suelo, apollada con mi hombro derecho.

Empieza a reír y yo río más fuerte. Vuelvo a ser yo, y le pregunto de nuevo.

-Ahora en serio, ¿qué pasa? -le pregunto, volviendo a entrar en el balcón.

-Oh, nada... -dice, mirando al suelo, haciendo una mueca que esconde una sonrisa. Tiene el pelo suelto y lleva una sudadera gris y unos pantalones cortos. -Me parece haber escuchado que sois los mejores -me dice, cerrando los ojos y haciendo una sonrisa adorable.

-¿Y la gracia? -le pregunto, mientras sigo cepillando mi cabello.

-En que el mejor gremio es Saber, por supuesto -dice, comiendo un sándwich.

-Si estás hambriento, ¿qué haces aquí? -le pregunto. Él agacha la cabeza. -¿No te esperan los de tu gremio? Frosch tiene que estar hambriento -le digo, pensando en la ranita.

No entiendo porque habla conmigo, la competencia, en vez de comer algo. Nosotros a las 9 bajamos a comer, y todavía falta media hora. Pobre Natsu, tiene que ser insoportable la espera.

Ah, no... Él seguirá durmiendo hasta que el olor de la comida lo despierte. Se me olvidaba.

-Es porque me gusta hablar contigo -me dice, sonriendo. -Además, la comida sabe mejor cuando estás alegre.

Yo sólo sonrío.

-Ah, y hablando de Frosch, él está dormido en mi cama -me dice, tragando lo único que quedaba de sándwich. -¿Quieres pasar? -me pregunta, poniendo la espalda recta.

Buena idea, voy a estar aburrida los siguientes minutos si no hablo con Rogue.

-Me parece bien -le digo, subiendo en la barandilla de mi balcón.

Rogue al instante tiene un rostro preocupado.

-Hey, Adara, eso es peligroso -me dice, mientras se transforma en sombra y llega hasta mi balcón. Me coge en brazos. -Yo te llevaré.

Iba a contestarle que podía sola, pero se las ha adelantado y ya estoy en su balcón.

Mala gente.

- Podía sola, ¿sabías? -le digo, un poco molesta. - Soy la competencia, deberías tomarme mas en serio. No soy ninguna damisela en apuros.

-Lo sé, tenía otra intención -me confiesa, sonriendo.

-Prefiero no saberla -le digo, haciendo como que me entran arcadas.

-Rogue, Fro intenta dormir -se queja el Exceed.

-Pero ya es hora de levantarse, pequeñín -le dice Rogue, con aire paternal. Verlo así hace que mi corazón lata más rápido.

Frosch se sienta en la cama, y frota sus ojitos para ver bien.

- ¡Ady! -exclama Frosch, feliz.

-Hola, Frosch -le digo acariciándolo, sonriendole. Incluso para dormir lleva su disfraz de rana, me parece que ha tenido que ser muy difícil para él descubrir que es un Exceed.

Rogue se empieza a quitar la sudadera, quedando desnudo por el torso. Me pongo roja como un tomate, y miro mi muñeca, aunque no tenga reloj.

-¡Uy! -exclamo, llamando la atención del mago. -¡Qué tarde es! ¡Tengo que ir a desayunar! -digo, super agitada.

-Son las 8:35, los autobuses vienen por nosotros a las 9:30, ¿en serio? -me pregunta, con cara de incredulidad, mientras se quita los pantalones.

Esto no puede estar pasando.

-¡E-En serio! -le digo, y voy a su balcón, me re-equipo las alas Wind Fairy y vuelo hasta mi balcón.

Si no he saltado, es porque estoy tan nerviosa que si me tiro, me mato.

Recobro la compostura y me des-equipo. Miro hacia el balcón de Rogue y veo que me mira, comiendo otro sándwich.

-¿No ibas a vestirte? -le digo, toda sonrojada, arqueando una ceja.

Él sonríe.

-¿No te ibas a desayunar? -me dice, arqueando una ceja igual que he hecho minutos atrás.

-Eso no es de tu incumbencia -le digo, mirándolo mal.

-Tampoco es de tu incumbencia que me tenga que vestir o no -me contesta, mirándome peor.

Quito el sudor de mis manos en mi vestido de los juegos. Es lila, no tiene mangas, y tiene el cuello muy alto. Su falda es ancha, con varios pliegues, por lo que me puedo mover con facilidad.

-Bien -le digo, acomodando mi pelo liso.

-Perfecto -me contesta, saliendo de su balcón.

Me dispongo a salir del mío, pero su voz me detiene.

-Ah, y Ady... -me dice, volviendo a mirarme.

-Adara -lo corrijo, mirándolo.

-Claro, Ady, en los juegos... -para un momento, salta a mi balcón y me susurra en el oído. -No voy a tener compasión.

Se va a ir, pero lo cojo del brazo. Él me mira. Me acerco a su oído

-Tranquilo, sombritas, no la necesito -le guiño un ojo, esbozo mi mejor sonrisa, y entro en mi habitación, cerrando la puerta de cristal.

Él se acerca a la puerta y sopla en el cristal. Al principio, me parece que está un poco atontado, pero después comienzo a reír. Ha dibujado un corazón partido y una carita triste.

Lo que le voy a partir son las piernas.

La luz que ilumina las sombras [Rogue y tú]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora