10

264 29 1
                                        

꧁࿇Capitulo 10 ࿇꧂
Despertaste muy temprano esa mañana, antes de que el sol saliera, ya que no querías cruzarte con Hiroshi después de lo que pasó ayer. Saliste de aquella casa sigilosamente, sin hacer ruido, decidida a regresar a tu hogar. Claro, antes te detuviste a desayunar en un pequeño establecimiento del pueblo.

Después de un largo camino, por fin llegaste a casa. Tu corazón latía con rapidez. "¿Akaza estará detrás de esa puerta, esperándome?" —pensaste, mientras abrías con cuidado la puerta y entrabas.

Diste algunos pasos, buscando alrededor alguna señal de vida, pero para tu decepción, no estaba.

Era de día, así que no tenía mucho sentido que estuviera allí. Suspiraste decepcionada y comenzaste a caminar hacia tu habitación, cuando de repente lo viste desde lejos. Sus miradas se cruzaron al instante.

Antes de que pudieras decir una sola palabra, él acortó la distancia entre los dos con rapidez, envolviéndote con fuerza entre sus brazos, presionándote contra su pecho.

—¿Dónde estabas? —murmuró con una mezcla de alivio y preocupación, aunque en el fondo ya sabía dónde habías estado.

—Yo... —intentaste responder, pero su cercanía, la forma en que te sostenía, no te dejaban pensar con claridad.

—Me asusté... pensé que te había sucedido algo —dijo mientras se separaba levemente, apoyando sus manos en tus hombros y mirándote directo a los ojos-. No sé qué hubiera hecho si te pasaba algo.

Tu corazón se encogió al escuchar esas tiernas palabras. No sabías que él podía preocuparse tanto por ti. Sonreíste con dulzura.

—Discúlpame por preocuparte así, pero ya estoy aquí —le dijiste con voz suave.

Él asintió, aliviado, aunque seguía esperando una explicación.

—Recuerdas la carta en la que me invitaban a salir, ¿verdad? Pues me tomó por sorpresa... no esperaba que fuera algo tan repentino. Después hubo algunos inconvenientes, y cuando me di cuenta, ya era de noche. Volver sola era muy peligroso, así que decidí quedarme a dormir allí. No tenía otra opción.

—Entiendo —dijo con una media sonrisa intentando sonar casual —Espero que la... cita... ejem, digo, que ese "inconveniente" no se vuelva a repertir.

Soltaste una baja risita, al notar su tono fingido y la "indiferencia" que este trataba de emitir.

—¿Celoso? —preguntaste con una sonrisa juguetona.

—¿Yo? Para nada —respondió él con una sonrisa torcida, aunque no tardó en apartar la mirada, delatado por el leve rubor que asomó en sus mejillas. —Solo... sería una pena que tuvieras otro "inconveniente" y a causa de eso no pudieras entrenar otra vez.

—Pues, aquí estoy —dijiste con una media sonrisa, cruzándote de brazos—. ¿Continuamos?

—Cuando tú quieras —respondió Akaza, sonriéndote con esa expresión entre tierna y desafiante, para luego hacer una pequeña reverencia juguetona, extendiendo una mano hacia ti.— Permítame acompañarla, señorita, la sala de entrenamiento nos espera.

...

Hoy es el día más esperado del inviernoFestival de invierno

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Hoy es el día más esperado del invierno
Festival de invierno

Hace horas te encuentras frente al espejo, arreglándote, por un buen rato te estuviste peleando con tu cabello, hasta que quedo lo suficientemente decente, ahora venia lo bueno ¡el haori! Nunca te viste usando uno tan bonito, la prenda era de color blanco, con unos bordados florares impecables con  mangas amplias.

Akaza te lo había regalado justo para esa ocación, le cuestionaste varias veces de dónde y como consiguió el Haori.

—¡No puedo aceptarlo Akaza! Esto... luce demasiado... además ¿Dónde lo conseguiste? —dijiste entrecerrando los ojos, viéndolo de manera sospechosa.

Akaza alzo las manos en señal de inocencia, sin poder evitar soltar una carcajada.

—¿Tu qué crees? —el te miro sin cambiar su expresión que parecía mas de burla.

—¡Ya dime! —exclamaste perdiendo la paciencia.

—Tranquila, tranquila, lo conseguí de manera honesta.

—¿Cómo que de manera honesta?

— Ya acepta el regalo...—dijo Akaza cruzando sus brazos, mirando hacia otro lado ¿ofendido? tal vez estabas siendo dura con tus preguntas asi que al final decidiste aceptar aquel detalle.

Volviendo al presente, te quedaste un rato más abmirando la suave tela del haori y sus detalles, soltaste un suspiro, caminando hacia tu cama dejando aquella prenda encima de  esta, poco a poco comenzaste a desvestirte, hasta quedar en ropa interior cuando de pronto...

¡PUM! La ventana se abre de la nada

—¡¿Q-quién!? —gritaste girandote para ver al intruso ¡Definitivamente era Akaza! ¿Quién más iba a ser?  apareció con su típica sonrisa traviesa.

—Bu.. —dijo este esperando ver tu reacción de susto, pero lo primero que vio fue tu figura desnuda, para después golpe de una almohada en su rostro.

—¡FUERA DE AQUÍ! —Gritaste, con la cara toda roja, intentando cubrirte con las sabanas de tu cama.

Akaza al ver que su broma le habia salido mal, entro en panico.

—¡D-disculpame! ¡No vi nada! ¡Te lo juro! —grito dando medio vuelta intentando salir lo mas rápido posible, tropenzando en el camino—¡Te espero afuera!

Este por fin abandono la habitación, mientras tu, morias de vergüenza con el corazon algo acelerado, no sabias si matarlo ahora mismo.

Pov: Akaza

Mantengo mi cuerpo apoyado sobre la pared, viendo cómo la nieve cae.
"Mierda… casi la vi desnuda", pensé mientras intentaba quitarme la escena de la cabeza.
Definitivamente, todo lo relacionado a ella es pura perfección, volví a pensar, mordiéndome los labios al sentir cómo el calor se apoderaba de mi cuerpo.

Al darme cuenta de mi estado, me di un fuerte golpe en la cara, queriendo recomponerme.
Cálmate, Akaza… tú no eres ningún pervertido me dije a mí mismo, sintiéndome culpable por esos pensamientos impuros.

—Akaza…

La voz suave de T/n me llamó.

—¿Ya estás lista? —pregunté mientras me giraba para verla, pero no pude evitar quedarme paralizado por unos segundos. Lucía tan delicada y hermosa… Definitivamente había hecho una buena elección con ese haori. Le quedaba perfecto.

Me quedé allí, mirándola como un tonto, con la mandíbula ligeramente caída, sin poder emitir palabra.

Rayos…

Mis pensamientos se habían ido al diablo. Solo podía observarla.

—¿Hum… Akaza? —su voz me sacó del trance, y entonces reaccioné.

—Te ves… increíble —dije en un suave susurro, admirándola.

Ella sonrió con ternura. ¿Ya se había dado cuenta de lo que había provocado en mí?

—Gracias. Tú también te ves muy bien… Lástima que tendrás que usar una máscara toda la noche.

Claro… la máscara. Los humanos no debían verme o la noche podría arruinarse. Tomé la máscara y me la coloqué.

—¿Qué tal me queda?

—Te queda de maravilla. Perfecta para ti...






















◤𝒱𝒾𝓈𝒾𝓉𝒶𝓈 𝒩ℴ𝒸𝓉𝓊𝓇𝓃𝒶𝓈 𝒜𝓀𝒶𝓏𝒶 𝓍 ℒℯ𝒸𝓉ℴ𝓇𝒶♡¸.•*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora