12

301 32 12
                                        

Entre caminatas, risas e interrogatorios, todas las preguntas que le hiciste a Akaza sobre el equipo companchiro y su relación con ellos fueron evadidas una tras otra

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Entre caminatas, risas e interrogatorios, todas las preguntas que le hiciste a Akaza sobre el equipo companchiro y su relación con ellos fueron evadidas una tras otra.

—Disfrutemos el momento, no quiero hablar de esos idiotas —repetía él, así que dejaste de insistir.

Te encontrabas comprando y devorando varios mochis rosas, mientras Akaza te observaba desde cierta distancia. Intentó quedarse a tu lado, pero su olfato de demonio no lo soportó.

—Dicen que desde ese templo abandonado los fuegos artificiales se aprecian mejor —comentó una mujer cerca tuyo.
—¿Y eso por qué, mamá? —preguntó su hijo, abrazándola con curiosidad.
—Porque si haces una promesa ahí... tienes que cumplirlas cueste lo que cueste.
—¡Wao! —respondió el niño y se fue con su madre y sus mochis.

Te quedaste pensativa, mirando hacia el sendero del bosque. Más allá de las luces del festival, entre la ligera niebla, apenas se podía distinguir la entrada de aquel santuario abandonado. Miraste a Akaza... luego al templo otra vez.

¿Será buena idea ir allá con Akaza?, te preguntaste.

—¿Por qué tardás en venir conmigo? —preguntó él de repente, apareciendo a tu lado y dándote un buen susto—. ¿Ya te comiste todo o queras más, glotona?

—¡No aparezcas así cuando estoy hundida en mis pensamientos! —exclamaste avergonzada.

—¿Pero en qué pensabas, se puede saber? —dijo con esa sonrisa suya, claramente divirtiéndose ante tu reacción.

—Eso no te importa.
(Hiciste una pausa.)
—...¿Querés ver los fuegos artificiales desde un lugar mejor?

—Hmm... Veo que el invierno te está contagiando de su frialdad —dijo Akaza, llevándose la mano al pecho como si estuviera herido, y luego sonrió—. Vamos. 

Akaza procedió  a seguirte , curioso ante el lugar con mejor vista, El sendero al templo era estrecho, cubierto de nieve, después de varios minutos de caminata disfrutando la compañia y el silencio del otro llegaron, las puertas deterioradas por el paso del tiempo y con algo de polvo estaban semiabiertas 

El interior era simple: un altar de piedra, tablones viejos, figuras de deidades rotas y ofrendas marchitas. Nadie venía allí desde hacía años.

Akaza, de un momento a otro, se puso tenso al darse cuenta de su ubicación.
—Es un templo... —murmuró, mientras se quitaba la marcará qué cubría su rostro.

—Sí... —dijiste, mientras tocabas algunos objetos cubiertos de polvo—. Se siente extraño, la última vez que estuve en un lugar como este fue para consagrar mi boda —agregaste con un tono triste en la voz, que intentaste ocultar.

Akaza lo notó. Sentiste su mirada cargada de pena, como si quisiera decir algo, pero lo interrumpiste antes de que hablara.

—Bueno, pensé que daría miedo estar aquí —cambiaste el tono a uno más animado—, pero no es nada aterrador como lo pensé.

◤𝒱𝒾𝓈𝒾𝓉𝒶𝓈 𝒩ℴ𝒸𝓉𝓊𝓇𝓃𝒶𝓈 𝒜𝓀𝒶𝓏𝒶 𝓍 ℒℯ𝒸𝓉ℴ𝓇𝒶♡¸.•*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora