13

70 12 7
                                        

Despertaste cuando los rayos del sol se hicieron presentes

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Despertaste cuando los rayos del sol se hicieron presentes. Te sentaste en la cama bostezando, frotándote los ojos. Sentías un gran dolor en el cuello. Lo acariciaste, confundida, cuando de pronto recordaste la noche anterior...
Tu corazón se aceleró.

Akaza confesando sus sentimientos.

El pedido de tu mano.

...

La noche que compartieron juntos.

Tus mejillas se encendieron al recordar todo, cada detalle. Sorprendida, y algo avergonzada, pensaste en lo rápido que habían llegado a esa parte... apenas estaban comprometidos.
Pero no te arrepentías. Después de todo, lo amabas. Te habías enamorado de él, aunque fuera un demonio.
Y eso ya no parecía importarte más.

Te pusiste de pie con dificultad, a pesar del dolor en tus caderas y pies.

"Creo que nos pasamos un poco para ser la primera vez...", pensaste mientras te mirabas al espejo. Había varias marcas en tu piel. Sí, dolían... pero podías soportarlo.
Por suerte, tus atuendos las cubrían bien, y con un poco de maquillaje lograste ocultar las más visibles. Querías ahorrarte comentarios curiosos.
Después de todo, ¿qué responderías? Para ellos eras solo una mujer solitaria, rara, que vivía en medio del bosque y se las arreglaba con su trabajo.

Hablando de trabajo... se te haría tarde si no te ponías en marcha. Así que no perdiste tiempo y comenzaste a caminar, más feliz de lo habitual, observando los árboles, y una que otra mariposa volando por ahí.

Esas mismas mariposas que sentías en el estómago al pensar en Akaza.

Te sentías ansiosa, querías verlo otra vez. Se había ido temprano por una misión. No quisiste soltarlo, y sabías que él tampoco quería irse. Quería quedarse más tiempo acurrucado con vos en la cama.
Pero tenía cosas que hacer.

Cuando llegaste al pueblo, notaste una vibra extraña.
Apenas pusiste un pie en las calles empedradas, varias miradas se clavaron en ti.
Eso te inquietó, pero decidiste ignorarlo.

"Seguro soy solo yo. O es mi imaginación", pensaste.

Entraste a tu lugar de trabajo. Lo raro fue que, durante todo el día, no hubo casi clientes.
Y Hiroshi no estaba por ninguna parte.
"Mejor para mí", pensaste. No querías verlo después de lo último que pasó.
Pasaron las horas. Estabas sola, aburrida, mirando a la nada, deseando volver a casa solo para estar con tu peli rosa.

Finalmente, alguien entró en la tienda. Era tu jefa: la señora Mila.

-Qué gusto verla, señora Milson -le dijiste, haciendo una reverencia con respeto-. ¿Sabe? Es raro... hoy casi no vino nadie. ¿Hay alguna celebración o algo?

-Es por tu culpa.

-¿Disculpa...? ¿Mi culpa? ¿Pero por qué? -preguntaste, confundida. El cambio de tono de la señora, normalmente dulce y generosa, te descolocó.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Dec 26, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

◤𝒱𝒾𝓈𝒾𝓉𝒶𝓈 𝒩ℴ𝒸𝓉𝓊𝓇𝓃𝒶𝓈 𝒜𝓀𝒶𝓏𝒶 𝓍 ℒℯ𝒸𝓉ℴ𝓇𝒶♡¸.•*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora