Cap. 95

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Narrador omnisciente.

Al día siguiente, Marizza y Luz fueron al hall ya que ahí sería la charla sobre la homosexualidad.

Cuando ellas llegaron se encontraron a Mia y a Martin parados en frente de algunos padres que estaban sentados ya que habían venido a escuchar la charla.

Martin: ¿Que pasa? No vino casi nadie, están todas las sillas vacías ---Les dijo a sus hijas una vez que ellas se acercaron a el---

Luz: No te preocupes porque los padres de este colegio son todos tarados.

Marizza: Si, son muy cerrados.

Mía: A parte es mejor si está vacío porque hay lugares para los profesores y para los chicos, somos muchos, y la psicóloga también falta.

Martin: No, no, la psicóloga tampoco vino ---Luz le miró preocupada a su papá---

Luz: ¿Pero la llamaste?

Martin: Si, pero me atendió el contestador, por eso estoy preocupado.

Luz pasó una mano por su cara intentando tranquilizarse, ella era la que organizaba todo junto con Martin así que le preocupaba que ni la psicóloga esté ahí.

Luz: Bueno, yo voy a llamar a los profesores por lo menos para llenar más sillas ---Luz se dió media vuelta para irse---

Martin: Luz ---Llamo a su hija acercándose a ella quien se volvió a dar la vuelta para mirarlo--- no te preocupes que al final todo va a salir bien ---Puso ambas manos en los hombros de Luz---

Luz: Eso espero ---Y con eso Luz se fué del lugar---

Cuando Luz llegó a la sala de profesores dió unos golpes a la puerta para luego entrar encontrandose con Hilda, Carmen y Claudia.

Luz: Permiso profesoras, ya está por empezar la reunión ¿Vamos? ---Preguntó con una sonrisa---

Carmen: ¡No! De ninguna manera, no vamos a asistir ---La sonrisa de Luz desapareció---

Luz: ¿Por qué no?

Carmen: Porque no estamos de acuerdo en apoyar la homosexualidad.

Luz: Pero la reunión es para apoyar a la no discriminación, al derecho a elegir ¿No les importa nada de eso?

Claudia: Si, claro que nos importa, pero bueno, es una actividad libre ¿Si? No estamos obligadas Luz.

Luz: ¿Saben qué? Mejor ni se aparezcan en la charla, total, ¿para qué hablar de esas cosas, no? Ah, pero después, cuando los chicos discriminan y no entienden lo que es respetar al otro, ahí sí se hacen las sorprendidas ¿No? Pero obvio, la culpa siempre es del alumno, nunca de las profes que se borran justo cuando hay que estar.

Carmen: Spirito, pero no sea maleducada.

Luz: Digo lo que pienso ¿Tampoco puedo?

Carmen: ¿Sabe qué pasa? A nadie le importa lo que usted piensa, este no es un lugar para alumnas, retirese.

Y con eso Luz se fué de ahí azotando la puerta al salir.

(....)

Marizza, Luz y Martin estaban en la parte donde estaba la mesa al frente de los padres que vinieron y en medio de las dos escaleras que guiaban a los cuartos.

Martin: Esto es un fracaso, no vino nadie.

Luz: Ni me lo digas.

Marizza: No se preocupen, es como nosotras dijimos Luz, los padres de este colegio son muy cerrados.

Martin: En este caso no me importan los padres, si no los pibes, miren, no hay nadie de los chicos.

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