Cap. 38

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Luz.

Me fui en el lugar en dónde me dijeron que estaba Sonia y la encontré en un reposador acostada en ella con los ojos cerrados.

Me acerque a ella por detrás y empecé a masajear su cabeza.

Sonia: Ay querida, que ricas manos, la verdad que no te cambiaría ni por la mejor masajista.

Luz: Que no se te haga costumbre Sonia eh (ella rápidamente abrió sus ojos y yo me puse a su costado arrodillándome y haciendo que ella se siente.

Sonia: Mi ciela bella ¿Que haces acá?

Luz: Bueno, me dijeron que te sentías mal y vine a verte.

Sonia: Pero pensé que estabas enojada conmigo por lo de lo... (No la deje terminar)

Luz: Bueno, eh si, sigo enojada, pero eso no tiene nada que ver ¿Que te pasa mamá? (Ella simplemente agarro mi cara y empezó a besar mi mejilla) ay mamá que me vas a gastar el cachete (ella dejo de besarme)

Sonia: ¡Que linda que eres mi ciela bella! Es que no sabes lo bien que me hace verte.

Luz: Bueno, a ver (dije y me senté a lado de ella y me puse a acariciar su cabello) cuentale a Lucesita lo que le está pasando (deje de acariciar su cabello para ponerme bien y al verla ví que tenía sus ojos lleno de lágrimas) No te pongas mal ¿Que te pasa?

Sonia: Nada mi amor, es que mamá está un poco cansada, esto que me hizo Culocci me destruyó y nose si tengo fuerza para levantarme enfrentar a la prensa y... (La interrumpí)

Luz: ¿Pero como que no tenes fuerza? Sonia Rey siempre tiene fuerza, nada la destruye.

Sonia: No es tan así mi amor, el hombre de yeso lo consiguió.

Luz: Mami... No tires la toalla, no aflojes, no te des por vencida, vos siempre fuiste re grosa, fuerte, luchaste con todo por cualquier cosa.

Sonia: ¿De verdad piensas eso de mi?

Luz: Si ma, y te puedo decir que Marizza también.

Sonia: Yo pensé que odiaban todo lo que se relacionaba conmigo, mi mundo, mi imágen.

Luz: Bueno, no te voy a negar que tú mundo pudrió un poco el nuestro, pero siempre nos enseñaste a pelearla, hace lo que nos enseñaste ma, peleala (ella me dió un beso en la mejilla y me abrazo)

Sonia: No sabes lo bien que me hace verte y que me digas todas estas cosas, te extrañe mi ciela bella (nosotras nos separamos del abrazo)

Luz: Pero si solo fue un día ma.

Sonia: No por eso, bueno, también, pero esos años que te fuiste a México y luego a Los Angeles te extrañe como no sabes cuánto, si fui alguna razón para que te vayas quiero que me perdones (y en eso ella me volvió a abrazar)

Luz: No te preocupes ma, lo pasado pisado y ya, vos sabés porque me fui, pero ahora ya no importa (en eso ella se separó rápidamente del abrazo como recordando algo)

Sonia: ¿Y como saliste del colegio?

Luz: Ves que ya tenías que pudrir todo ¡No importa! ¿A quien le importa como salí del colegio ma?

Sonia: ¡No! A mí me importa porque te escapaste del colegio ¿Verdad?

Luz: No (ella me miró y me volvió a abrazar)

Sonia: La verdad que no importa mi amor, no importa porque me hace muy bien verte, todo lo que me dijiste ¡Mi ciela divina! (Ella se separó para besar mi mejilla y cuando iba a decir algo alguien aplaudió haciendo que recostara mi cabeza por el hombro de mi mamá para mirar quién era)

Siempre RebeldesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora