Después de Italia, no regresaron a Mónaco. Tomaron un vuelo directo a Londres, en silencio, con las emociones aún a flor de piel tras la pedida. A pesar de la felicidad que los envolvía, sabían que el aniversario de Natalie no era un día cualquiera.
Lilianne no podía postergarlo. Tampoco quería.
Londres los recibió con una llovizna suave. Carlos la tomó de la mano todo el trayecto hasta el cementerio. Alyssa ya los esperaba, con Lando detrás de ella, sosteniendo un paraguas que no cubría del todo el peso emocional de la visita.
Lilianne no lloró esta vez. Al menos no al principio. Se sentó frente a la lápida, acariciando el grabado con los dedos como si pudiera traer de vuelta lo que más amaba.
—Carlos me ha pedido ser su esposa, todo parece un sueño, pero sin ti es dificil, mi amor... —susurró—. Y ese día, claro que estarás conmigo.
Carlos se mantuvo a distancia, dándole su espacio. Sabía que ese momento no le pertenecía, pero cuando Lilianne volvió a su lado, no dudó en abrazarla con fuerza.
—Gracias por no soltarme —dijo ella.
—Nunca lo haré.
Semanas después
El regreso a Mónaco trajo consigo una nueva rutina. No fue fácil adaptarse. Carlos seguía entre vuelos, simuladores, eventos. Lilianne combinaba sus turnos en el hospital con llamadas, correos y decisiones de boda que parecían no tener fin.
La boda no se organizaba sola.
Los saltos de tiempo empezaron a sentirse en su día a día. Un día estaban eligiendo el viñedo con Reyes y Carola en videollamada; al otro, Carlos estaba en Austria, Lilianne salía de una guardia de 14 horas, y no habían hablado más de cinco minutos en dos días.
Y sin embargo, avanzaban.
Lilianne encontró apoyo en Carmen, que con su estilo elegante le mandaba referencias de vestidos, peinados y arreglos florales. Cisca, desde Londres, ayudaba con la coordinación general. Carola tomaba nota de cada detalle que Lilianne mencionaba de pasada. Reyes se encargaba del menú. Carlos, por su parte, se dedicó a coordinar con los invitados, en especial sus amigos pilotos, y a asegurarse de que Lando no olvidara su discurso.
—¿Y si dejamos que todo fluya? —sugirió él una noche mientras cenaban sushi en el sofá—. Todo va a salir bien, Anne. No tenemos que controlarlo todo.
—Ya lo sé —respondió ella con una sonrisa cansada—. Pero necesito que esto salga bien. Quiero que sea nuestro momento perfecto, después de todo lo que hemos pasado.
Carlos se acercó, la besó en la frente y murmuró:
—Lo será. Porque eres tú. Y porque soy yo contigo.
El tiempo voló.
Los fittings, las pruebas de maquillaje, los mensajes de última hora, el anillo que mandaron ajustar, el vino que probaron por Zoom, la música, la mesa de los niños —aunque no habría muchos—, los nervios. Todo se fue entrelazando con los días grises, las ausencias, las discusiones pequeñas que se resolvían entre susurros y abrazos.
Y un día, simplemente, todo estaba listo.
Lilianne se detuvo frente al vestido colgado en su habitación. Lo acarició como si fuera la promesa que tanto tiempo esperó. En su teléfono, había un mensaje sin abrir de Carlos:
> "Mañana. Mañana todo cambia. Pero lo más bonito es que contigo, todo ya cambió."
Ella cerró los ojos y respiró hondo. No estaba nerviosa. No estaba asustada. Solo emocionada. Como si por fin pudiera caminar en paz hacia su nueva vida.
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This Love, Carlos Sainz Jr
FanfictionCarlos Sainz Jr, estaba concentrado en mejorar para convertirse en el mejor piloto y este año se había esforzado aún más. Pero que pasaría cuando conozca a esa chica que estuvo en su mente por días.... ¿Que pasará cuando descubra que es la prima de...
