26. El ladron y la princesa

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No, ella no la podía amar. ¿Verdad?

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El frío helaba sus mejillas, temblando ligeramente mientras observaba su objetivo escondida tras las rocas, un castillo lujoso y ostentoso que se encontraba en una zona helada, era de un rey presumido, arrogante y egocentrico, que no merecía ninguna riqueza.

-Vamos a entrar, Black Moon, espera a que Coller y Vala entren, comprobarán que todo es seguro... Caine, tu y yo vigilaremos - habló Stalyan observando al pequeño grupo que llevaron, era una misión peligrosa, y al escuchar que solo tres se entrometerían, hubo un desacuerdo.

-Oigan, pero, ¿por qué solo van a vigilar? -reclamó el chico llamado Coller, titilando ligeramente por el frío.

-Fueron ordenes de Zhan Tiri, me encantaría entrar en acción, pero no podemos a menos que sea de vida o muerte. -finalizó Caine-. Esta misión estará al mando de Black Moon, una vez que entren allí, ella los va a dirigir.

-¿Qué? no me dijeron de eso antes de venir -espetó Moon, cansada de las misiones sorpresa que acababa dirigiendo ya que terminaba improvisando y con más problemas de los necesarios, sería mucho más fácil si pudiera planear todo con antelación.

-Tranquila, llevas buena racha -calmó Caine mientras pasaba un brazo por los hombros de la azabache, le revolvió el cabello con la otra mano, un gesto que adoptaron cariñoso.

Sin poder salir de esa situación aceptó su destino, los dos chicos fueron primero, intentando no resbalar con el hielo o hundirse en la nieve, Moon los siguió lentamente, dando un minuto de ventaja de que entraran primero, encontraron un pequeño ladrillo suelto y eso fue suficiente para entrar, usando sus herramientas para hacer una entrada, la cual también sería su salida de emergencia.

Pasó al rededor de dos minutos y aún no escuchaba gritos ni estruendos dentro, por lo que Moon decidió entrar de igual manera, no sin antes darles un ultimo vistazo a Stalyan y Caine, quienes le sonrieron en busca de darle confianza, de alguna manera fue reconfortante, finalmente Moon se esfumó tras aquella pequeña entrada.

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Stalyan y Caine vigilaron por lo que parecía una eternidad, no sabían cuantas horas habian estado dentro, tal vez solo una, tal vez unas cinco, ya estaban con un juego de baraja tendido sobre la nieve, en busca de distraerse antes de que les gane el impulso a entrar, de comprobar que Moon estuviera bien, de que todos lo estuvieran, a estas alturas se imaginaban lo peor, encarcelamiento, tortura, alguien agonizando.

Ya estaban a punto de perderse en sus pensamientos hasta que decidieron hacer algo, se miraron entre si, asintiendo, ¿que seria doblar la orden ligeramente?, alistaron sus armas, decidieron que iban a entrar por la puerta principal, estaba claro que ya sabían que estaba alguien ahí.

Pero antes de poder derribarla, alguien lo hizo desde dentro, salieron dos personas pateando la puerta, con sus bolsas y bolsillos llenos de oro y joyas, Coller y Vala salían sonriendo y corriendo debido al éxito de la misión, llevaban algunos moretones y sangre seca en su boca, detrás de ellos los seguía Moon, con una espada llena de sangre, cabello despeinado e igual hematomas cubrían su piel. Sonrió al ver a su equipo reunido, los cuatro celabraban el gran éxito, ella se quedó tomando aire unos pasos atrás, había sido dificil, y casi matan a sus compañeros, por suerte logró desarmar a uno de los caballeros que protegían el lugar.

Stalyan y Caine les ayudaron a sostener los pesados lingotes de oro, luego observaron a Moon y le dedicaron una sonrisa.

-Ya vamonos! -sentenció Stalyan mientras veía de reojo a Moon, quien empezó a seguirlas a paso lento.

-Moon!

-Oh... - La azabache reaccionó al escuchar el grito, observó una espada atravesar su estomago, no sentía dolor debido al shock, no estaba sangrando, un líquido azul salía de su cuerpo, cómo si eso fuera su sangre.

Lo siguiente fue borroso, gritos de sus compañeros, armas chocando, de repente la nieve estaba acunando su rostro, sangre azul derramandose por el suelo, después todo fue oscuridad

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Rapunzel y Eugene eran oficialmente novios, el castaño había convencido a la rubia tras llevarla a un viaje a caballo, regalarle un ramo de todas las flores exoticas que encontraron y prometer que la cuidaría con su vida si fuera necesario. De camino a casa se detuvieron, solo para que Eugene bajara del caballo y le propusiera a Rapunzel que fueran novios. Ella aceptó, aunque no sabía por qué no le causaba la felicidad que esperaba irradiar.

Luego fueron con sus padres para confesarselos, idea de Eugene, Ariadnna aceptó de buena manera, diciendole a Rapunzel que siguiera a su corazón, el rey Frederic dudó un poco pero finalmente igual lo aceptó, incluso subiendo su puesto a al Jefe de la Guardia Real, para que protegiera con toda la fuerza a su hija. Lo había perdonado por ser un criminal en el pasado, el regreso de su hija ablandó su corazón, pero las almas inocentes de tiempos anteriores aún martillaban en su cabeza sin dejarlo dormir. Era muy tarde de arrepentimientos, todo lo que había hecho logró traer a su pequeña de regreso.

Pasaron los meses, Rapunzel y Eugene habían "avanzado" como pareja, si a eso se le podía decir los apodos cariñosos y besos en las mejillas, además de su presentación pública como pareja, muchos estuvieron sorprendidos, un ex ladrón con la princesa perdida, de la cual seguían desconociendo su procedencia.

La rubia sentía que algo le faltaba, había ido a terapias con profesionales que prometian resultados alentadores para sus problemas de amnesia, no funcionaron, fue con alquimistas, tampoco, dejandola con el cabello rosa una semana entera, lo cual no había sido del todo malo para la de pecas.

A pesar de presentir que no debia recordar su pasado, y que es feliz ahí con sus padres, con su reino, sentía que le faltaba algo, que un vacío no era saciado por completo. Tenía lienzos, cientos de ellos para pintar, pintaba aunque todos sus cuadros no le convencían del todo, algo en ellos les faltaba, o tal vez le recordaba a algo. Algunas veces soñaba a una chica, escuchaba su voz, veía su cabello negro, sin embargo cada vez que intentaba alcanzarla, se desvanecía y despertaba con las mismas preguntas y ninguna respuesta.

Había preguntado a un mar interminable de personas, si la habían visto cuando llegó, solo le comentaron que su primera aparición fue cuando sus padres la presentaron de nuevo al pueblo, de ahí no vieron más. Le preguntó a sus padres, le dijeron que la encontraron sola, sangrando, con Maximus y Pascal a su lado. Y Pascal parecía tener mucho que comunicarle a la rubia, pero esta ultima no lo entendía del todo, parecía de hablaba sobre cosas malas, y Rapunzel no era buena traduciendolas.

Algunas veces tenía ganas de salir, explorar, encontrar lo que siempre había buscado su corazón, se sentía encerrada, asfixiada, no le gustaba sentirse asi. Esos días donde la emoción la superaba salía al balcón y observaba las estrellas, pero sobre todo miraba la luna... Le parecía familiar y hermosa.




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Notas de autor:

Okey gente, he vuelto pero necesito guía jajaja, donde habian encontrado a Maximus? Y Cass perdió la bolsa que llevaba con la carta?

Perdí la libreta donde llevaba la cronología, aunque no pienso alargar mucho hasta el final, recuerdo los puntos clave 🤙

El Último Llanto  (Cassunzel)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora