El ruido...
Me encuentro aquí, encerrada por mi propia mano.
Solo debo ponerme de pie y alcanzar el pomo de la puerta.
Podría decir que estoy en un lugar sombrío y frio,
vacío.
Todo lo que llena el espacio no es más que un montón de cosas innecesarias...
Aquí dentro sólo estoy en silencio,
siento un eco, un zumbido que no me deja concentrarme;
Siento que la oscuridad se adentra en mí si sigo ese sonido, ese hilo.
Pero me salva el ruido,
de las personas que pasan y hablan,
que viven sin preocupaciones,
que ríen y juegan y no me sienten.
No saben que estoy aquí;
escuchando sus emociones.
Quiero levantarme y girar el llavin, salir de este lugar donde me falta el aire,
.
.
.
Pero no,
creo que es mejor concentrarme en ese zumbido misterioso,
prefiero sumergirme en mí que en el ruido de otra gente.
