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11. Voyerista.

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No fue una cita fuera de lo común; vieron una película, cenaron y se tomaron de las manos. Solo faltaba un pequeño detalle.

—Gracias por... todo —Minseok dijo en voz baja cuando volvieron al departamento—. Fue divertido.

Había sido algo más que divertido, no sabía bien cómo describirlo, pero entre ellos había conexión. Jongdae asintió y dio un paso hacia él. Minseok esperó ansioso en su lugar.

—Me alegra que lo fuera —Jongdae musitó y avanzó un poco más.

Iba a besarlo, Minseok lo sabía, pero no podía esperar más, por lo que cuando lo tuvo lo suficientemente cerca fue él mismo quien se adelantó y juntó sus labios.

Al sentir los impacientes labios de Minseok presionándose suavemente contra los suyos, Jongdae alzó una mano y le acunó una mejilla. Separó sus labios e inclinó un poco su rostro para hacer encajar sus bocas. Era realmente un sueño, Jongdae lo había deseado tanto. Sus labios eran incluso más suaves de lo que aparentaban y sabían mil veces mejor de lo que llegó a imaginar. Aunque podía percibir la ansiedad de Minseok, mantuvo un ritmo lento y apacible. Le tomó una mano y la presionó suavemente.

Minseok entrelazó sus dedos y suspiró, encantado con la forma en que Jongdae atrapaba sus labios y los succionaba delicadamente. También sentía sus dedos sobre la mejilla, acariciándolo sutilmente. Después de un maravilloso minuto, Jongdae finalizó el beso y dio un paso atrás.

—Descansa —musitó.

Minseok asintió y tomó el pomo de su puerta, pero en lugar de abrir se giró de nuevo hacia Jongdae.

—Pero... ¿Y si todavía andan ratones por ahí?

Jongdae lo miró, pareciendo un poco nervioso.

—Sí quieres, puedes venir a dormir conmigo —ofreció suavemente.

Minseok asintió, con renovadas ansias. Se metió a su habitación y buscó el pijama más pequeño que tenía. Luego se precipitó al sanitario y después de cepillar sus dientes y lavar su rostro fue a la habitación de Jongdae.

Había asumido que este entendería su indirecta y estaría esperándolo listo para dar un precipitado paso en su absurda relación, pero al parecer no, porque lo encontró sacudiendo su cama, vistiendo su ropa de indigente de nuevo, como si el hechizo hubiera llegado a su fin.

Al verlo aparecer, Jongdae lo recorrió con su mirada brevemente y se metió bajo las sábanas en el lado que usualmente ocupaba en la cama. Aunque un poco desilusionado, Minseok apagó las luces y se metió del otro lado de la cama.

Algunos minutos después, ambos estaban ahí, con las luces apagadas, en silencio, pero muy despiertos.

Minseok estaba volviéndose loco, tenía la impresión de que Jongdae también quería, aunque empezaba a sentirse inseguro. ¿Por qué no estaba intentando nada?

—Tenías razón —Minseok murmuró de pronto, rendido.

Aquellas palabras casi imposibles lograron que Jongdae se girara hacia él y buscara su mirada en la oscuridad.

—¿Sobre qué? —preguntó curioso.

—Sí quería la cita romántica —Minseok confesó trayendo de vuelta aquella conversación que habían tenido unos días atrás en el balcón—. Pero también quiero el sexo.

Jongdae suspiró.

—Yo también —murmuró—, pero no porque sea un patán —añadió.

Minseok sonrió y el repentino temor a que Jongdae hubiera dejado de sentirse atraído por algo en él se evaporó. Se giró sobre su costado para enfrentarlo y sus miradas se engancharon por un instante. Casi saltaron chispas, la atracción era casi palpable. 

MUSE [Chenmin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora