Capitulo 28

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Sara

- por qué necesitas que específicamente yo te acompañe?

- porque tengo solo una semana antes de visitar el infierno.

- ya vivimos en el, además, que tengo que ver yo ahí??

- bien, quédate, mejor voy sola, gracias por nada -me dispuse a caminar a la parada dejando al chico atrás.

-Tú ganas. -escuche sus pasos a mis espaldas pero no dije nada.

caminamos en silencio hasta subir en el autobús u nos sentamos igual, ninguno miraba al otro, repose mi codo en el ventanal mirando las casas de colores desgastados, algunas cayéndose a pedazos y otras parecían deshabitadas, mirando como el paso del tiempo dejaba sus huellas. Poco a poco los colores se volvían más vivos, como una metáfora donde no todos viven la misma realidad y la mayoría de cosas siempre tienen dos puntos de vista. Casas muy lindas y coloridas que por  dentro parecían vacías.

El autobús hizo su ultima parada haciéndonos bajar en la estación, aun nos faltaba camino para llegar a la mansión.

- tendremos que tomar un taxi -comente cruzando la calle.

- pensé que habías quedado muda 

-puedes intentar ser menos irritable? solo por hoy - pedí sin pizca de gracia.

- no era más fácil escribirle un correo? -ignoro mi petición 

-igual no me iba a responder, créeme herede mi orgullo de él

- entonces... cuál es el plan? 

- perder la poca dignidad que me queda , ir a su casa y rogarle que me perdone.

- Sara, no tienes que hacer eso y menos por nosotros

-no lo hago por ustedes, lo hago por mi madre, ella no merecía que todo su trabajo quedara en manos de su mayor enemigo, steven, ella planeaba divorciarse - me miró sorprendido - me lo dijo un mes antes de su muerte, ya eran demasiados años siendo infeliz; esperó que el cambiara, pero solo empeoraron los cosas y ya no estaba dispuesta a seguir aguantando humillaciones.

- por qué no lo hizo antes?

- ya te dije, tenia la esperanza de que cambiara, se lo prometió muchas veces, "quería" ser un mejor hombre, un esposo ideal y un padre ejemplar, pero solo lo prometía cuando era descubierto, cuando hacia algo malo, ya sabes, la típica historia, engañan a la esposa, lo descubren y es ahí que se arrepiente, Mamá era ilusa, creía que podía cambiarlo, pero papá siempre fue un parásito, llevándose todo a su paso por su maldita ambición de ser el mejor.

El taxi se detuvo al frente dejándonos subir, steven se sentó en la parte trasera y yo en el asiento del copiloto indicándole al señor por donde seguir.

luego de unos 15 minutos llegamos a la entrada de la colonia, me acerque a la portería, para explicarle al señor el motivo de mi visita, ya que no tenia tarjeta de acceso.

-Buenos días, como se encuentra  -me apoye en la ventanilla con una sonrisa amable 

- buenos días señorita, ¡qué se le ofrece? 

- vengo a ver a Sebart Grande 

- tiene alguna sita? -preguntó mirando la lista de nombres, que supongo yo, tenían permiso de pasar.

- eh, no, es mi padre -el señor levanto la cabeza de golpe, me examino rigurosamente y frunció el ceño

- si no tiene sita con el señor grande, no podemos dejarla pasar sin autorización, espero comprenda

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