XXIV

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Debo confesarte algo... Algo que me avergüenza.
Algo que hice y que al recordarlo me hace arder.

Desde ese beso han pasado cosas... Cosas que me hacen ser más humana que nunca, que despiertan sentimientos en mi que no conocía.

Paso las noches pensando en ello, recordando tus dedos acariciar mi espalda mientras tu lengua recorre mi cuello... Fuck... Es en lo único que puedo pensar mientras las horas pasan y la noche se convierte en madrugada.

No puedo parar. Lo siento, necesito confesar.
He pronunciado tu nombre. Durante esas noches. He suplicado por sentirte, por sentirte de un modo que no se si me atrevo a decir.

Me aferro a las sábanas mientras mis dedos se estiran y las lágrimas se me escurren por las mejillas.
Y de nuevo tu nombre...  Se hace presente entre súplicas y gemidos.
Ya no puedo evitarlo, estás ahí. Mi imaginación te plasma entre mis piernas con esa carita de niño bueno que me vuelve loca.
Tus manos acariciando mis muslos y tus ojos llenos de deseo.
Fuck... Fuck... Fuck...

Ya no puedo, ya no puedo más. Te necesito, necesito dejar de intentar no gritar. Porque sabes que quiero hacerlo.
Que solo quiero gritar tu nombre.

𝑨𝒎𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝑵𝒐𝒄𝒕𝒖𝒓𝒏𝒐𝒔 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora