Besaste mis labios sin pensar en las consecuencias y ahora no son solo mis labios los que te desean.
Mi cuerpo entero gime tu nombre,
deseo sentir tus manos firmes sujetar mis caderas mientras las azotas una y otra vez contra las tuyas.
De mis labios salen gemidos desesperados rezando tu nombre en busca de tu regreso.
Oh querido mío por favor vuelve y hazme tuyo está noche.
Quiero arrodillarme frente a ti y lamer tu miembro. Complacerte como jamás nadie lo ha hecho.
Me he visto tentado y ahora quiero pecar. Quiero pecar toda la noche mientras mis piernas tiemblan y mi espalda se arquea bajo las sábanas de seda húmedas.
Besa mis labios de nuevo y está vez no te detengas solo en ellos, arrastrame al pecado y asfixiame en pacer.
Te ruego querido mío, que vuelvas y me beses. Esta vez no me negaré.
Esta vez deseo pecar mientras la excitación sube por mi cuerpo hasta salir de mis labios.
Tómame y bésame. Olvidemos las consecuencias que esto pueda traer.
ESTÁS LEYENDO
𝑨𝒎𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝑵𝒐𝒄𝒕𝒖𝒓𝒏𝒐𝒔
Poesía¿Te gusta la poesía erotica? Sumérgete en el mundo de la pasión y el deseo, donde la noche es el escenario perfecto para que las palabras cobren vida. Disfruta de las cartas que comparten los Amantes Nocturnos Este poemario es un viaje a través de...
