Manejas tú bonito auto por la carretera vacía mientras tu mano se desliza por mis muslos. No te conviene pisar el acelerador ahora, pero aún así vas a hacerlo.
Arrastras tus dedos hasta la bragueta de mis pantalones y un escalofrío recorre mi espalda.
Detienes tu auto entre el bosque y la carretera y sin decir una sola palabra tus labios ya han condenado a los mios.
Siento tus manos jalando mis caderas hasta la parte trasera del auto y entre gemidos y caricias acabamos desnudos.
Los cristales se empañan mientras me sientas sobre tus piernas y me aferró a tu cuello. Me quedo inmóvil por unos segundos mientras acarició tu pecho y jadeo al sentirte dentro de mi.
Me miras con esos ojos penetrantes y siento como tus manos se posan sobre mis caderas mientras una sonrisa escalofriante se posa en tus labios
Vamos a 180 y sigo pensando que es poco. La excitación sube por mi espalda y ahora no puedo parar.
El placer me consume y mis uñas arañan tu espalda mientras ruego a Dios que no te detengas.
Muerdes mi cuello y un gemido desesperado sale de mis labios mientras repito tu nombre.
Me sujetas de ambos brazos y me tiras sobre el asiento trasero mientras mis piernas tiemblan.
¿Podemos ir a 250?
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𝑨𝒎𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝑵𝒐𝒄𝒕𝒖𝒓𝒏𝒐𝒔
Poesía¿Te gusta la poesía erotica? Sumérgete en el mundo de la pasión y el deseo, donde la noche es el escenario perfecto para que las palabras cobren vida. Disfruta de las cartas que comparten los Amantes Nocturnos Este poemario es un viaje a través de...
