Toc. Toc. Toc.
Draco se estiró en su cama.
— Amigo, ya es tarde, hay que ir a desayunar. — Le dijo Blaise con la voz más dulce que encontró.
Draco se quejó.
— Que te despiertes, maldición — Golpeó la puerta más fuerte.
Draco se levantó y abrió la puerta.
— Al menos, podrías vestirte, ¿No? — Blaise levantó una ceja viendo que solo estaba en calzoncillos.
El rubio soltó un suspiro. Buscó el pantalón del uniforme y comenzó a vestirse.
Blaise lo abrazó.
— Quiero que sepas, que siempre te apoyaré en todo, aunque eso implique ir en contra de mis padres, algo que ya estamos haciendo. — Ríen. — Siempre puedes confiar en mí, para todo, aunque implique tener que irnos al lugar más recondito de la Tierra, por ser desertores o hijos de seguidores. Se que esto es difícil, sobre todo para tí. — Le acarició el pelo y en eso sintió como se comenzaba a humeder su camisa blanca a la altura del hombro. — Pero prometo que si la orden del fenix no puede ayudarnos, nosotros salvaremos a tu madre. Voldemort caera de una u otra forma, lo prometo. Tu madre también es como una madre para mí, prácticamente ella fue quien me crió cuando mi madre se hundía en el alcohol y en sus 27 maridos diferentes. Así que, salvaremos a nuestra madre de una u otra forma, Draco. Daré mi vida por ello si es necesario.
Draco le golpeo el hombro.
— No quiero que mueras en el camino, sino, ¿quien cocinará para mí en el lugar más recondito de la Tierra? — Rieron.
Draco se separó del abrazo y se limpió las lagrimas.
— Astoria está igual de asustada. Me contó que su padre fue amenazado por Bella, que si no comprometía a su hija conmigo para en el futuro procrear más seguidores, ella sería una de las mujeres del señor tenebroso. — Blaise hizo una mueca de asco. Draco asintió. — Por eso mi padre canceló el compromiso con Pansy, ya que ellos no volvieron a ser seguidores, por un lado estoy aliviado de que ella no esté entre todo este problema, pero por el otro, tengo miedo de que si ganan, los irán a buscar por traidores. La extraño, pero es mejor no saber a que parte de Alemania huyeron. Ellos ya están seguros de que ganaran, por eso empezaron a emparejarnos. Hablé con Sirius, le dije que se llevaron a mi madre la última vez que fui a la mansión Black, pero ayer me llegó una carta, de mi madre era esa letra, la podría reconocer aunque estuviera muriéndome, me dijo donde se encontraba, hablé con Sirius después de eso y me dijeron que comenzaran un plan para encontrarla. Pero tengo mucho miedo, Blaise. — Le pasó la carta a Blaise. Este la agarró y la inspeccionó. No tenía remitente ni destino, practicamente era una nota con una dirección, mencionando que cada 15 días cambiaban de lugar, por si alguien se atrevía a hacer algún movimiento.
— Mi padre es uno de los cuatro mayores seguidores de Lord Voldemort, lo necesita junto a su lado para ganar esta guerra, es por eso que se llevaron a mi madre, saben que ella podría hacerlo cambiar de parecer. Si mi padre cambiaba de parecer, muchos er irían con él, es por eso que lo necesita amenazado. — Draco suspiró. Ya estaba completamente vestido. — Vamos a desayunar, aunque no tenga el mínimo apetito por ahora. — Blaise asintió, aunque él se encontraba de la misma forma. — Oh, y me olvidé de contarte. Anoche me encontré con Potter.
— ¿Ya se lo dijiste? — Draco negó.
— No, simplemente me lo crucé por casualidad, él quería hablar conmigo, pero me negué. Hoy le diré sobre lo de la orden.
Blaise asintió.
— Sabes que tienes mi apoyo en todo lo que tu quieras. Pero ahora pon tu mejor sonrisa que ahí vienen los gorilas seguidores del Lord, para comunicarle cualquier paso en falso que hagas. — Draco puso una sonrisa arrogante, actuando como si nada, ignoró a Crabbe y Goyle, simplemente les hizo una seña para que lo siguieran hasta el Gran Comedor.
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Ojos verdes
FanfictionHarry y Draco se odiaban ¿O no? A partir de su cuarto año se empezaron a ver con otros ojos, hubo una que otra mirada, un beso robado, un roce de manos, salidas juntos a escondidas de todos. Pero una guerra se les interpone, el amor que se tenían a...
