Los labios de Will son suaves, cariñosos, lindos.
¿Los mios? Desesperados y hambrientos.
Tomo a Will por las solapas de su chaqueta y lo acerco más a mi. El agarra con fuerza mis caderas y me atrae a el borde del lavamanos, pegandome a él.
Muevo mis manos por sus hombros, su cuello, su nuca. Desesperada, necesitada, hambrienta de calor, de amor, de deseo.
¿Por qué sufrir por un chico, cuándo hay más de ellos en el mundo?
Nosotras las mujeres no estamos hechas para ser escogidas por ellos, nosotras estamos para escoger.
Y yo lo escojo a él.
Enredo mis dedos en sus lacios mechones y tiro de ellos, obteniendo como respuesta un gemido.
El abandona mi boca para pasar a mi cuello, lo chupa, lo muerde, y me gusta.
Me toma fuerte por las caderas y me levanta del lavamanos, yo enredo mis piernas a su alrededor, coloca una mano en la parte baja de mi espalda para mantenerme en equilibrio -o manosearme, pero no me importa- y la otra en el muslo, yo sigo atrayéndolo hacia mi tomándolo de la nuca, y, wow, esto si es un beso.
Ya no es delicado y dulce, ahora es salvaje y deseoso. Nuestras lenguas pelean por ser quien explore más la boca del otro, pero dejo que el guíe todo, debe de tener mucha práctica.
Oh por... No debí pensar eso.
Will besando a chicas todos los días así... Me estremece. Odio saber que posiblemente sea así, y yo no sea nadie en su vida para reclamarle.
Igual que con Ross.
¡Maldición!
¿No puedo sacarlo de mi mente un momento?
Bueno, si no puedo, al menos lo intentare.
-Vamos a tu cuarto, Will.
Otro beso.
Otra mordida.
Un jadeo.
-Tus deseos son órdenes, princesa.
Will avanza por la puerta y a través del pasillo sin dejar un solo momento mi boca fuera de la suya.
Los labios de Will pasan de mi boca a mi mandíbula dando pequeñas mordidas. Después se desplaza por mi cuello chupandolo, lo besa y oh dios quiero que siga haciéndolo. Muevo mi cabeza hacia atrás dándole más acesso a mi cuello y abro los ojos.
Las paredes son blancas y con cuadros de paisajes. Hay una mesa a un lado de la puerta, pero no tiene nada encima mas que una lampara.
Estamos en su cuarto.
Entonces, una corriente de pánico me toma.
¿Tendremos sexo? Será mi primera vez... ¿Y si me duele?
¡Calmate Anna! Tu le pediste a Will venir aquí, ahora te aguantas. Además, no es como que no lo vayas a disfrutar, pillina.
Will sigue caminando y me deposita suavemente sobre la cama. Las colchas son azul marino. Suaves. Pero varoniles.
Will se recuesta encima de mi poniendo los brazos a cada lado de mi cabeza, y cada pierna a un lado.
Estoy enjaulada.
Intento desabrochar su chaqueta pero no puedo, así que se separa de mi y se la quita, al igual que su camisa.
Oh. Mi. Dios.
¡Tiene un gran cuerpo! Pero no tanto como Ross... Oh dios, ¡NO PIENSES EN ÉL!
Se vuelve a recostar sobre mi, pero le doy la vuelta, quedando yo encima de el. Subo mi vestido por los bordes hasta que queda enrollado en mi cintura. Mis piernas quedan descubiertas a cada lado de el, el sube su mano por ellas y siento como se me pone la piel de gallina.
Subo el resto de mi vestido y antes de darme cuenta esta en el piso y ahora soy yo la que esta contra el colchón, y el encima mio.
Empieza dejar pequeños besos desde mi mandíbula hasta mi clavícula, y por más que lo intente -aunque no lo hacia- no puedo evitar hacer pequeños gemidos.
El quita mi sostén y deja pequeños besos en mi pezones. Muerde uno y levanta la mirada a mis ojos diciendo «eres mía, anna, esta noche eres mía» y lo soy. Soy suya.
Soy una chica de una noche.
El se quita sus vaqueros y botas, estos acaban en algún rincón de la habitación, al igual que sus boxer's. Me quita mis bragas y ambos estamos desnudos.
Es... Increíble.
El se posiciona en mi entrada y poco a poco entra en mi.
Duele.
Pero... Me gusta.
Los segundos corren, los minutos pasan, las horas se hacen presentes.
Y todas fueron testigos de que esta noche, ya no soy virgen.
Estamos en la cocina, son las 10 de la mañana y Will tiene que ir a hacer unos mandados por lo que nos levantamos temprano para tener tiempo de sobra y desayunar a nuestro tiempo.
-¿Quieres un zumo o café?
-¿zumo?
El ríe - Jugo.
-Ah -puedo sentir como mis mejillas se calientan- prefiero un café. Con mucha azúcar, por favor.
Me da el café y toma uno para el también, pone el almuerzo en la mesa y comenzamos a comer. Pero a diferencia de mi, el come hot-cakes que sacó del refrigerador.
-¿Enserio los comerás?
-¿Por qué no? - se encoje de hombros - no me gusta desperdiciar.
Will me deja frente a mi casa.
-¡Espera! -dice antes de que pueda abrir la puerta.
El sale y rodea el auto hasta llegar a mi lado. Abre mi puerta y me tiende la mano para ayudarme a salir.
-Gracias -le digo mientras me recargo en el auto- por todo.
-Bueno, nunca me habían agradecido por sexo y un desayuno, pero de nada.
Mis mejillas se encienden aún más cuándo el me guiña un ojo.
-¡No lo decía por eso!
-Bueno.-me da una sonrisa de lado- ¿te volveré a ver?
-Si quieres.
-Quiero.
-Entonces... -finjo pensarlo- sí.
El se inclina rápidamente y me roba un beso en los labios.
-¡Vendre por ti a las ocho!
-¡¿A dónde iremos?!
-¡Solo ponte algo cómodo!
Y arranca el auto.
Me quedó en la acera viendo como se va haciendo cada vez más chico por la calle, y deseando que las horas pasen rápido hasta las ocho.
Antes de girar a mi casa, por alguna razón miro hacia la casa de Ross, y, ahí esta él. Esta junto a su puerta taladrandome con la mirada.
¿Me habrá visto con Will? Que bien.
Que sepa lo que sentí al verlo con Laura.
Doy media vuelta y entro a mi casa.
-¡Rachel, tengo que contarte algo!
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LA RAZÓN POR LA QUE NO SUBÍ EL SEGUNDO CAPÍTULO EL DOMINGO ES QUE DUDE DE MI ESCRITURA.
y aun lo hago.
¿leyeron la escena de will y anna? bueno, originalmente era más "hot" y larga, PERO ME DABA VERGÜENZA SUBIRLA.
Así que sí, tarde casi 4 días en editarla.
Y SIGUE DÁNDOME VERGÜENZA.
Pero a ustedes no, pillinas.
Bueno, espero les haya gustado el capítulo de hoy.
Las leo el sábado o domingo. ✌
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Mi Sexy Vecino » Ross Lynch
FanfictionAlgunas veces encontramos el amor en el lugar menos indicado... ¿pero nos quedamos con el?
