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Tarareo una canción mientras termino de arreglarme, Jaz nos convenció de ir en en una cita triple con Diaspro. Pues al parecer quiere presentarnos de una vez por todas al chico con el que a estado saliendo. Y según ella, ¿Qué mejor forma que haciendo que esté en confianza con las parejas de nosotras dos?

Aunque bueno, Riven y yo todavía no hemos oficializado, más de momento nos mantenemos exclusivos. Si esto sigue así voy a ser yo quien hable para oficializar

—Ramé! Contesta el maldito teléfono!— me grita la princesa sacándome de mis pensamientos, notando por primera vez que mi teléfono está sonando

Con un suspiro lo hago flotar hacia mí, soltando un suspiro fastidiado al ver el número de Laila. Lo único para lo que le llama es para que la ayude a ella y a sus amigas con algo. Por lo que sin más apagó le quitó el sonido al teléfono ignorando su llamada. Que se consigan otro seguro de vida a partir de ahora en adelante

La última vez que la ayude termine casi siendo absorbida por el portal Omega luego de ayudar a su amiga a cerrarlo casi a costa de toda mi magia. Tuve que ser transportada a torre de nube inconsciente y ahora resulta que cuando utilizo demasiada magia mis manos obtienen escamas. Y creen que me dieron las gracias? Para nada, ni siquiera una llamada de preocupación. La única que me llamo fue Stella. La única vez que Laila me llamo fue para preguntarme si abría forma de localizar a la amiga suya esa que fue absorbida por la dimensión Omega, así que créanme. Voy a ser tan mezquina como se me de la maldita gana

—Entonces, nos vamos o ya podemos conocer al Romeo de la florecilla venenosa?— pregunto sonriendo en mi ajustado vestido negro. No es mi típico vestuario, Pero la ocasión amerita que consienta a esas dos con un look diferente. No es como si ellas dos me hubieran acorralado y obligado a ponerme este maldito vestido y me maquillasen, para nada

—Mas te vale no dejarme caer o te voy a matar— le reclamo divertida mientras me aferró a su cuello con los ojos cerrados escuchando como suelta una risa nasal

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—Mas te vale no dejarme caer o te voy a matar— le reclamo divertida mientras me aferró a su cuello con los ojos cerrados escuchando como suelta una risa nasal

—Claro. Cómo hace dos días cuando me empujaste por un acantilado directo a un lago?— me pregunta divertido

—Eso está fuera de contexto— me justifico —no querías dejarme saltar, así que te empuje para poder saltar detrás de ti— le recuerdo picando su mejilla

—Deja de hacer eso o nos vamos a caer— se queja intentando parecer molesto a lo que suelto una risa divertida

—Y a dónde me llevas?— le pregunto mientras con una de mis manos comienzo a trazar círculos imaginarios en su espalda

—No deberías saberlo? Tienes esa magia rara tuya— se burla a lo que bufó

—Estoy limitando mi magia y sentidos para lo arruinar tu sorpresa. Llevas toda la semana evitandome como la peste para poder hacer lo que sea que hayas hecho, no quiero arruinarlo— me quejo escuchando su risa

—Entonces espera un poco más, ya casi llegamos— me recuerda dando un pequeño salto par acomodarme mejor en su espalda

Luego de varios minutos este se detiene, bajandome de su espalda luego de más de media hora cargandome montaña arriba. Aunque no me quejo, preferido andar pegada a su estructural espalda a  andar caminando como condenada por media hora

—Ya puedo abrir lo ojos?— le pregunto

—No, yo te aviso— me informa logrando que de un suspiro, mientras me guía sosteniendo mis manos entre las suyas. Hasta que me detiene y me adelanta un poco colocándose detrás de mí —Bien, ahora— me  indica, por lo que con cierta diversión le hago caso, solo para quedarme congelada ante la vista

—Es precioso— murmuró sin poder encontrar palabras para describirlo

Pequeños faroles resplandecientes viajando por el cielo a gran velocidad, un cielo que parece más oscuro que la misma oscuridad iluminado por cientos de destellos fugaces que dejan cientos de estelas arcoiris a su pasó. Es mágico, más mágico que cualquier otra cosa

—Es la lluvia del milenio, dicen que es en aniversario a la fundación del universo, pensé que te gustaría verlo— me comenta —dura toda la noche y hay una manta con algo de comida por si quieres quedarte más tiempo— murmura y antes de que diga algo más me giro a besarlo

—Gracias, me encanta— él suspira aliviado juntando nuestras frentes

—Ramé, yo sé, que muchas veces no soy fácil de tratar y, yo, quería decirte, que— beso sus labios interrumpiendolo antes de que siga complicándose la cabeza con las palabras que no pueden salir por su boca

—Lo se Riv, yo lo sé— le consuelo acariciando su rostro con delicadeza, siendo que el sujeta mi mano aferrándose a ella

—Lo sé, pero no quiero que alguna vez pienses lo contrario— confiesa mientras una sonrisa tierna se instala en mis labios —quisieras ser mi mañana?— me pregunta y por primera vez en mucho tiempo mis ojos se empañan

—Mañana y todos los días que quieras— le respondo y ahora es él quien conecta nuestros labios en un tierno beso. Quizás me esté comenzando a gustar ser una versión rara de princesa de Disney






















































































































































































































































































































En qué momento sucedió esto?  En qué momento todo se fue a la mierda? Por qué ahora él está así? Solo íbamos a entrenar. Ni siquiera estaba lejos de ninguna de las escuelas, solo un punto en el medio para poder vernos

Pero llegó a ésto. Ahora él está en ese estado de Limbo mágico y yo no puedo hacer nada, nadie puede. Y todo es su culpa, todo es culpa de esa maldita profecía sin sentido

Valtor, juro que te mataré y si no puedo hacerlo, al menos me ocuparé de que sufras eternamente por esto

Ramé  //Winxs Club//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora