60

257 64 6
                                        

La 'cenas familiares' que los reyes Oritel y Marion organizaban en Domino, y de las cuales Bloom no se perdía una. No eran algo a lo que Ramé asistiera. Y está vez, no era, diferente

El comedor de la familia real rebosaba de festines que pocas en su vida Bloom había tenido la oportunidad de disfrutar. Pero eso no era la mayor noticia. Ni siquiera lo era el hecho de que los magos del circulo negro habían desaparecido sin dejar rastro o que al parecer las hadas de la tierra no estaban del todo muertas. Sino ocultas

La gran noticia, era que Sky, le había propuesto matrimonio a Bloom de forma oficial. Por tercera vez. Aunque a diferencia de veces anteriores, los involucrados mostraban mayor interés por llevar a cabo la consumación del matrimonio

Lo que tenía a Bloom con un humor radiante. Escogiendo volantes y juzgando el color perfecto de las servilletas. Todo debía ser perfecto, majestuoso, elegante. Reflejando los colores de Bloom y Sky, de la pureza del fuego del Dragón y el oro de Erakleon.Pues claro, tenía que ser perfecto, era la boda oficial del Rey de Erakleon y la futura Reina de Domino.

O al menos eso es lo que Bloom no dejaba de repetir a cualquiera que se detuviera dos segundos a escucharla hablar de su futura boda

-Bloom, podemos hablar- le llama Oritel, con una seriedad que pocas veces deja ver ante sus hijas. Sobre todo ante Bloom

-Puedes esperar un momento papá? Estoy terminando de elegir los manteles. No sé si elegir celeste o blanco. Cuál tu crees? No quiero faltarle el respeto a los padres de Sky- comenta la pelirroja, mirando ambas servilletas, como si aquello fuera lo más importante del momento

El mayor, solo pudo dar un pequeño suspiro, sintiendo el nudo en su garganta crecer. Viendo a su hija pequeña, el hada que no el ni Marion habían podido criar. Aquella, que como toda hada tendia a idealizar el entorno en el que se encontraba. Que había soñado con encontrarlos, con formar una familia. Que parecía preferirlos a ellos sobre los padres que la habían criado a ella y a Ramé en la tierra. Su hija menor, la más parecida a Marion, aquella, que soñaba con una boda, con una coronación que nunca llegaría, con un trono, que no le correspondía. Un trono que tenía escrito el nombre que no era el suyo

-Papá, estás bien? Te quedaste viendo a la nada- se acerca Bloom, preocupada y Oritel solo puede suspirar, tomando toda la fuerza en su cuerpo para buscar las palabras para decirle lo que sabe, que muy seguramente fracturara la relación con la única de sus hijas que parece adorarlo a él y a Marion como si ellos mismos la hubieran criado

-Bloom, puedes acompañarme?- le pregunta, mientras que ella accede con una sonrisa. Tomando su brazo, mientras sigue hablando sobre la boda. Sobre los colores, los invitados y las flores. Ajena al conflicto que invade la mente de su padre

-Donde estamos papá?- cuestiona, admirando el ala del palacio de Domino que no recuerda haber transitado, no de forma reciente al menos

-Este es el pasillo del linaje. Aquí se encuentran los retratos ceremoniales de todos los reyes que alguna vez gobernaron domino- le explica él, observando con cierta melancolía los cuadros de antiguos monarcas, hombres y mujeres, guerreros y hechiceras. Brujas y Magos. Pero ningún hada

-Entonces, tienes un cuadro?- le pregunta curiosa. Observando los retratos. Algunos, más oscuros que otros. Reyes y Reinas, con vestidos y armaduras. Sosteniendo sobre sus cabezas la corona real de Domino, sentados en el trono. Algunos con sonrisas de suficiencia, otros con rostros perros y serenos

-Si, junto al de tu abuela- responde, logrando la curiosidad de la joven

-Mi abuela?- cuestiona Bloom, expectante

-Sí, Oriana D' Domino. Una de las mayores brujas que se ha sentado en el trono de Domino. Lucho en la Guerra de la Luna y logro expulsar a los quemados lejos de la dimensión mágica. Reino durante casi 30 años- le explica Oritel con una sonrisa amorosa, pero llena de melancolía. Mientras se detienen frente al cuadro de la antigua soberana de Domino

-Es..........se ve como Ramé- murmura Bloom, y más que asombrada, siente una punzada en el pecho

El cuadro que se iergue frente a ella. Es en termino general una obra de arte. El marco, es de un metal negro, pulido al punto en que parece un espejo. Y la pintura a pesar de los más de 6 décadas de antigüedad. Se conserva en el mejor estado, habiendo pasado por guerras y casi 2 décadas de congelamiento bajo magia oscura.

Sin embargo, no es esto lo que le roba el aliento a Bloom, o lo que hace que el nudo en su pecho no le deje articular. Es el hecho de que allí. Retirada en la pintura, se encuentra lo que parece ser una copia al carbón de Ramé, la misma sonrisa burlona y Cínica. La misma forma de los ojos. El mismo cabello rizado. Esa misma postura. Solo, que la mujer en el cuadro, posee el cabello castaño, de ese mismo tono chocolate que ahora ve en su padre biológico. Y porta lo que parece un vestido negro de cuello alto y mangas largas, sobrio y severo, Pero extrañamente llamativo. Aunque lo que más destaca, son sus ojos, de ese rojo sangre que Ramé también posee, ese rojo que parece no una llama, Pero que parece brillar con la fuerza del maná inferior

-Los ojos rojos, son la marca más pura de nuestro linaje. Solo aquellos con gran poder. Los herederan. Los ancianos de las torres de los sabios, dicen que ese rojo fue el color que Oroboros tomo para su después de crear el universo. Antes de morderse su cola e irse a descansar a lo más recondido de la dimensión dorada. Hasta que llegue el día en que surja su heredero- le explica Oritel, acariciando levemente el marco -Mi madre, siempre nos contaba a mi y a mi hermano sobre nuestro linaje. Sobre los brujas y Magos que defendieron nuestro mundo. Nos hablaba del bien y el mal, de que el destino no es justo, incluso con los futuros dioses-

-Papá-

-Bloom- le interrumpe Oritel, retirando sus dedos del marco del cuadro de su madre. Girandose a ver su hija menor. En sus ojos, una mezcla de pena y tristeza -Se, bueno, tu madre y yo sabemos que haz intentado ganarte al pueblo de Domino, que haz, luchado por aprender nuestras costumbres y superar los murmullos que se que haz escuchado en los pasillos, en son, de alcanzar la coronación. Pero, como Rey, más que como tú padre. Tengo que aclarar, que él trono de Domino no tiene en su destino que voz te postres sobre él- declara con certeza, sin atreverse a apartar los ojos de Bloom, que entre abre los labios, soltando un quejido de dolor

-Pe-pero, papá- intenta hablar el hada, más Oritel no le deja continuar

-Se que no lo entiendes y que, haz estado muy ilusionada con el tema. Pero no hay nada, que tú o yo, podamos hacer para cambiarlo. Yo......yo en serio lo siento Bloom, Pero, no es algo que se pueda cambiar- explica Oritel. Observando como su hija menor para este punto, no es más que un mar de lágrimas. Cerrando los ojos, mientras comienzan los reclamos y gritos por parte de Bloom. Pero nada de lo que ella haga, podrá cambiar está decisión

Ramé  //Winxs Club//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora