Quien dijo que intentar ser un héroe sería fácil?
Ser un héroe requiere esfuerzo, requiere confianza, requiere tener una voluntad tan grande como el universo...
Pero algo que no siempre vemos, es que también requiere ser querido y amado, no por fans...
Here we are, don't turn away now We are the warriors that built this town From dust -Warriors (Imagine dragons)
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Narrador omnisciente
Los chicos de la clase A avanzaban en parejas por la prueba de valor, nuestra protagonista esperaba su turno, se sentía tranquila de que le tocaba con uraraka y tsuyu pues sentía que conectaba bien con ellas.
Las chicas avanzaban hablando de todo y nada, caminaban el recorrido cuando un olor llegó a las narices de las tres
—¿Soy solo yo o huele a que algo se quema? —preguntó la peli celeste mirando a sus amigas.
—¿Bakugou se habrá descontrolado? —preguntó la castaña con calma.
—No... esto es algo más... —susurró Jun suavemente. Casi de inmediato, su piel se erizó. Se giró con rapidez y pudo detener la mano que se abalanzaba sobre ella.
Una rubia con un cuchillo la miraba con una gran sonrisa.
—¡¡JUN!! —gritaron sus amigas, mirando atónitas.
Jun retrocedió un paso, apretando con fuerza la muñeca de la chica rubia que intentaba clavarle el cuchillo. —¿Quién diablos...? —¡Himiko Toga! —canturreó ella, con una sonrisa inquietante—. ¡Eres incluso más linda de cerca! No puedo esperar a verte sangrar~
Con un movimiento ágil, Toga giró, liberándose de su agarre y lanzándose nuevamente. Jun esquivó por poco, sintiendo el filo rozar su brazo.
—¡Cuidado! —gritó Tsuyu, lanzando su lengua para atrapar a Toga por la cintura. La villana rió como si fuera un juego y, con un giro rápido, cortó la lengua con el cuchillo, obligando a Tsuyu a retroceder.
Uraraka no lo dudó: —¡Jun, arriba! Jun asintió, usando la gravedad cero de su amiga para impulsarse y golpear a Toga con una patada en el hombro, haciendo que la villana retrocediera unos metros antes de sonreír aún más, como si eso solo la divirtiera.
—¡Ohhh, eres divertida! Voy a quedarme contigo.
Jun estaba lista para responder cuando un sonido rompió el aire:
«¡Atención! Aquí Mandalay. Descubrimos uno de sus objetivos Kachan, por órdenes de su profesor Aizawa pueden pelear todos excepto kachan, debe refugiarse»
El corazón de Jun dio un vuelco. Sus manos temblaron apenas un segundo antes de apretarse en puños.
—¡¿Qué...?! —Uraraka abrió los ojos de par en par. —Tenemos que movernos ya —dijo Tsuyu con urgencia.
Jun miró a sus amigas, luego a Toga, que parecía disfrutar el caos. —Quédense juntas... —dijo Jun, con voz firme—. Yo iré por él.
—¡Jun, no! —Uraraka intentó detenerla. —Confíen en mí —respondió ella, apartándose mientras sus alas internas ardían de nuevo en su espalda, como una promesa a punto de cumplirse—. No puedo dejar que lo atrapen.