Capitulo 23 Arco 2

50 8 3
                                        

I can't help but want you
I know that I'd die without you
-War of Hearts (Ruelle)

I can't help but want youI know that I'd die without you-War of Hearts (Ruelle)

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

POV Jun

Iida al final terminó uniéndose a nosotros, diciendo que nos vigilaría para que no nos pasáramos... o hiciéramos algo ilegal.

Todos llegamos a la estación de tren más cercana, siguiendo la pista del rastreador que Momo había creado.

—¿Estás bien? No deberías esforzarte tanto —preguntó Kirishima al notar que no me sentaba.

—Sí, es solo que... —exhalé con una pequeña mueca— las alas, no sé cómo... ya sabes, usarlas o acomodarme con ellas. Por eso, cuando entraron a mi habitación en el hospital, también estaba parada.

Kirishima sonrió, rascándose la nuca.
—Bueno, te ves genial con ellas, eso seguro.

Rodé los ojos, pero una sonrisa casi imperceptible se me escapó.

—Concéntrense —intervino Iida, ajustándose las gafas—. No estamos aquí para charlas innecesarias.

—Relájate un poco, Iida —dijo Todoroki con su tono plano, mirando por la ventana mientras el tren llegaba—. Nadie está olvidando por qué estamos aquí.

Midoriya se inclinó un poco hacia mí, hablándome más bajo que los demás.
—Jun... cuando lleguemos, quédate cerca de nosotros. No quiero que vuelvas a arriesgarte como antes.

Lo miré por un segundo. Había preocupación en sus ojos... y determinación en la de todos.

—Tranquilo, Deku —respondí con firmeza—. Esta vez no pienso fallar.

El tren se detuvo con un chirrido metálico, y en ese instante todos guardamos silencio. La verdadera misión acababa de empezar.

En cuanto bajamos, Momo nos detuvo:
—Deberíamos comprar disfraces. Los villanos ya nos conocen... y los civiles también, por el festival deportivo. Necesitamos pasar desapercibidos.

Todos asentimos y nos metimos a una tienda cercana.

Momo se encargó de los trajes de todos. Yo estaba en el probador cuando un quejido escapó de mis labios.

—¿Estás bien, Jun? —preguntó Momo desde afuera.

—Sí... es solo que no puedo con... con las alas —admití frustrada.

—Está bien, déjame entrar. Yo te ayudo.

Tal como dijo, le abrí y Momo entró.
Momo entró y cerró la puerta suavemente tras de sí. Me miró de arriba abajo, evaluando las alas con atención antes de sonreír apenas.

—No me sorprende que te cueste... son enormes —dijo, acercándose para ayudarme con la tela.

—Sí, bueno... tampoco es que me avisaran que iban a salir de golpe —bromeé con una risa amarga.

The reasonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora