Cap 8: "Observado"

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[Perspectiva de Mark]

El resto del camino transcurrió con un aire extraño. Michael hablaba como siempre, Simón bromeaba y Frederick añadía comentarios sarcásticos que hacían reír a todos... a todos menos a Chris. El menor caminaba en silencio, pegado a su hermano, con la mirada baja y los brazos cruzados como si quisiera hacerse invisible.

Mark intentaba no mirarlo demasiado, pero la tensión era insoportable. Cada vez que lo hacía, Chris desviaba la mirada enseguida. Ese gesto tan simple lo aplastaba por dentro.

¿Me odia? ¿Me teme? Se hacía esas preguntas una y otra vez, sin encontrar respuesta. Y lo peor era que, en el fondo, sabía que había una razón clara. Una que prefería no nombrar en su mente.

—Ey —dijo Michael de repente, metiendo las manos en los bolsillos—, esta noche podríamos juntarnos en la casa de Frederick. Así hacemos una previa a las vacaciones como se debe.

Frederick arqueó una ceja, pero al final sonrió.

—Mis viejos se van a cenar fuera, así que no habrá problema. Pueden venir.

Simón sonrió por el plan.

—¡genial! Yo llevo la música.

—Y yo los videojuegos —añadió Michael.

—Yo... snacks —dijo Mark mientras miraba a Chris.

Todos rieron. Menos Chris, que apenas asintió con un movimiento casi imperceptible. Mark lo notó. Y notó también ese vacío que se le metía en el pecho cada vez que lo veía apartarse del grupo.

En casa de Frederick...

La casa de Frederick era distinta a la de Simón. Más ordenada, más fría, con paredes tapizadas de cuadros familiares y un olor leve a madera vieja. El living estaba bien iluminado, y había un sillón grande frente a la televisión.

Michael y Simón comenzaron a conectar la consola, Mark llevaba una bolsa con papas fritas y mas snacks, mientras Frederick bajaba con unas latas de gaseosa. La música sonaba desde un equipo de sonido, bajita, apenas de fondo.

Mark se quedó un poco al margen, sentado en una silla apartada, mirando de reojo a Chris. El menor se había acomodado en una esquina del sillón, con un cuaderno en las rodillas. Dibujaba en silencio, como si quisiera ocupar la mente en otra cosa.

El roce de lápiz contra el papel era lo único que lo mantenía sereno, hasta que notó la mirada de Mark. Rápidamente tapó el dibujo con la mano.

Ese gesto simple lo golpeó. Mark apartó la vista de inmediato, sintiendo cómo se le encogía el estómago.

Ni siquiera puede soportar que lo mire...

Se pasó una mano por el cabello, inquieto. La risa de Michael y Simón lo sacó de sus pensamientos, pero justo en ese instante, la música se cortó un segundo al cambiar de pista. Ese silencio breve se llenó de algo más.

Un chirrido metálico. Bajo, casi imperceptible.

Mark tensó los hombros. Giró hacia el pasillo que llevaba al sótano, convencido de haber escuchado algo ahí. El foco del pasillo parpadeó. Por un instante, juró ver un destello rojo. Dos puntos brillantes, fijos, observándolo.

Parpadeó y la visión se desvaneció.

—¿Todo bien, Mark? —preguntó Frederick al verlo tan quieto.

—Sí... —respondió, tragando saliva—. Todo bien.

Intentó sonreír, pero le temblaban los labios.

Siete Dias A Solas [Chrisbowl]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora