Capitulo 7: La mentira que se desea

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Kamil

La fiesta estaba en su punto más alto. Las luces, la música, las risas... todo parecía perfecto, excepto por el torbellino que tenía en el pecho. Jay no aparecía, y Nishimura no dejaba de lanzarme miradas que me hacían sentir como si estuviera en medio de un juego que no entendía.

Melany se acercó con una copa en la mano.

—¿Qué fue lo de hace un momento, Kamil? —preguntó, mirándome con una ceja alzada.

—Ni yo misma sé —respondí, bajando la mirada por un segundo—. Pero no voy a dejarme caer tan fácilmente por esas palabritas que me dijo. Yo soy una mujer difícil, y a él le va a costar trabajo conquistarme.

Caminé haciendo sonar mis tacones, mientras mis ojos se posaban en Jay, que estaba en uno de los pasillos. Me acerqué a él con paso firme.

Jay escuchó mis tacones inconfundibles. Se dio la vuelta y me miró con el vestido que me había regalado hace dos años. Sonrió y se acercó, tomó mi mano y besó el dorso.

—No sé qué es lo que haces, pero cada día te ves más hermosa de lo habitual —dijo, colocando sus manos en mi cintura.

—Son secretos de bruja, Jya. ¿Dónde estabas? Te estaba buscando hace un momento —lo miré a los ojos.

—Estaba hablando con el señor Nishimura, el papá de Niki. ¿Qué pasa? ¿Extrañabas mi presencia? —se acercó a mis labios—. No te voy a negar que yo también te extrañé.

Besó mis labios. No podía negar que me gustaba demasiado; su piel me volvía loca.

—¿Por qué no saludamos a Nishimura? Tenemos que encariñarnos con nuestro nuevo socio —me alejé de sus labios, aunque quería más de él. Me contuve solo porque teníamos personas de alta sociedad a nuestro alrededor.

—¿Tan entusiasmada estás por firmar un pedazo de papel con Niki? Te dije que no es un hombre en quien puedas confiar. No entiendo por qué eres tan terca —me jaló hacia su pecho.

—Yo no soy terca, solo quiero tener un gesto de cariño con él —agarré sus hombros—. No seas así, vamos.

Entrelazamos nuestras manos y caminamos en dirección a Niki. No lo podía evitar... esta noche sería muy larga y tediosa.

Ahí estaba Niki, viéndonos llegar. Me hervía la sangre al saber que Jay siempre obtenía todo lo que quería. Pero esta vez sería diferente.

Nos miró sonriendo, y su mirada bajó hacia mis curvas. Quería cogerme del brazo y sacarme de ahí. Se atrevía, en ese mismo instante, a quitarme el vestido y hacerme suya. Sin dudas, lo hacía perder la poca cordura que le quedaba.

—Buenas noches. ¿Cómo la están pasando?

—Estamos bien, gracias por preguntar. No sería un hecho que, si Kamil no estuviera ahora mismo conmigo, estaría aburrido y amargado —Jay asintió, dándose la razón—. Kamil siempre le pone el toque a todo... ¿no es así, cariño?

—Estás diciendo tonterías, Jay —respondí.

Pero Niki solo quería borrarle esa sonrisa de felicidad. Tantas cosas bonitas le había pintado Jay... sin saber que era un maldito imbécil. Quería matarlo, estrangularlo para que sintiera un dolor tan grande que no se compara con lo que tuvo que pasar cuando le arrebataron lo que más quería.

—Las personas no son lo que aparentan ser. Algunas cargan con secretos, y otras... no solo por el peso de llevar una responsabilidad.

Niki sonrió ante mi respuesta.

Different Words » Nishimura RikiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora