—¿Y por qué no puedo confiar en él? ¿Acaso sabes algo que me estás ocultando? —me separé de Jay con el ceño fruncido y una mezcla de fastidio y confusión.
—Ya no hablemos del asunto, ¿sí? Solo quiero descansar. Esta noche tenemos que asistir a esa fiesta —dijo, caminando hacia su auto sin mirar atrás.
—¿Por qué te asociaste con Nishimura si sabes que no te cae bien? ¿Y por qué se miraban así? No entiendo nada, Jay —pregunté sin parar, tanto que hasta Melany se quedó en silencio.
—Son muchas preguntas, ¿no crees? Te las voy a contestar una por una... pero cuando descanse —se detuvo, me miró directo a los ojos—. Ya encargué a uno de mis hombres. Los van a llevar al hotel donde se hospedarán. Por cierto, esta noche quiero que te pongas el vestido más hermoso y sexy que tengas. Quiero que todos sepan que eres mi futura mujer.
Se giró y entró en su auto, alejándose del aeropuerto.
Melany y yo nos quedamos con los ojos como platos. Por dentro, cantaba victoria... y no sabía por qué. ¿Será que me enamoré de Jay y no lo había notado?
—Melany... ¿qué mosca le picó a Jay?
—No lo sé, pero lo que sí sé es que te llamó su mujer —dijo emocionada—. ¿Sabes lo que significa eso?
—Claro que lo sé. ¿Acaso crees que soy tonta? Pero no debería llamarme así... si nunca hemos estado juntos.
Mi cabeza quería explotar. Demasiadas emociones, demasiadas preguntas. Apenas había dado unos pasos desde que salí del avión, y ya sentía que algo grande se avecinaba.
Melany levantó los hombros.
—¡Ay, Kamil! Tengo un presentimiento muy raro... ¿te imaginas que Jay y Nishimura se peleen por tu amor? ¡Ya me lo imagino!
—Deja de imaginar tanto. Estoy confundida y frustrada. No puedo creer que Jay hiciera eso.
Antes de que Melany pudiera responder, se acercó un hombre con traje negro.
—Buenas tardes, señoritas. El señor Park me ha enviado para escoltarlas a su nueva residencia. Si me permiten... —nos quitó las maletas con cortesía. Melany sonrió.
—¿Ves? Te dije que le dieras una oportunidad a Jay. Te va a tratar como una reina —dijo mientras caminaba hacia la camioneta. La seguí y me senté a su lado.
—¿Y qué te pareció nuestro nuevo socio? —pregunté, mirándola de reojo.
—Pues... si te soy sincera, no lo sé —respondió, encogiéndose de hombros.
—¿Cómo que no sabes? —abrí los ojos, sorprendida.
—Es que si lo miras bien, es un hombre completamente guapo. A cualquier mujer le gustaría pasar una noche con él. Pero presiento algo... algo que no está bien.
—Hmm... voy a averiguar qué pasa entre esos dos. Y te juro que si Jay me está ocultando algo, lo voy a enfrentar.
—¿Y cómo piensas hacerlo?
—Todavía no lo he pensado. Pero solo espera los resultados.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.